Rodrigo De Paul canta cada canción. Sonríe, se mueve al ritmo de la música y disfruta el recital de Tini Stoessel, su novia, desde uno de los laterales del escenario del Estadio Nacional de Lima. La escena quedó registrada en una serie de videos que comenzaron a circular en las últimas horas desde la presentación que la artista brindó en Perú. Las imágenes tuvieron amplia repercusión porque muestran al campeón del mundo disfrutando del espectáculo a pocas semanas del inicio del Mundial y porque en algunos pasajes también se lo observa fumando un cigarrillo electrónico. Pero detrás de esa discusión apareció otro dato que pasó relativamente inadvertido.

En los videos —difundidos por distintos usuarios en redes sociales— se puede ver junto a De Paul a una figura inconfundible: Leonardo Scatturice, uno de los empresarios predilectos de la era Milei, compartiendo el VIP del recital prácticamente hombro con hombro con el 7 de la Selección Argentina. Tiene un vaso en la mano, canta, baila y celebra cada tema como uno más del círculo íntimo. Ambos están vestidos exactamente con el mismo modelo de buzo negro con la leyenda FUTTURA, una de las prendas oficiales de la gira.

Para quienes siguen desde hace tiempo los movimientos de Scatturice, la postal resulta tan inesperada como inverosimil. El expolicía bonaerense radicado en Miami —misma ciudad en la que De Paul se desempeña como futbolista— se convirtió en el último tiempo en un personaje recurrente alrededor del poder político argentino, los negocios aeronáuticos y los círculos republicanos vinculados a Donald Trump. Sin embargo, nadie imaginó llegar a verlo expuesto de esa manera en ámbitos asociados al mundo del espectáculo masivo.