Los problemas cada vez más graves y frecuentes en el suministro de agua potable constituyen para la administración de la gobernadora Jenniffer González un desafío de enormes proporciones que, por el bien tanto de las muchas comunidades que lo sufren, como por el futuro de todo el país, tiene que convertirse ya, no mañana, en una prioridad estratégica de su gobierno.La economía de Puerto Rico, su imagen como destino de inversiones, la vida cotidiana de la gente y hasta la salud emocional de la población, han sido severamente dañadas por la década que llevamos lidiando con el colapso de la red eléctrica, cuya solución, afortunadamente, está encaminada. No podemos, bajo ninguna circunstancia, caer en una crisis de suministro de agua justo en este momento. La gobernadora tiene que entender lo que está en juego aquí y poner todos los recursos y talentos de su administración hacia atender este problema, antes de que se continúe profundizando. Las deficiencias de suministro que llevan meses sufriendo comunidades de San Juan -cuyo alcalde, Miguel Romero, llevó sus reclamos a los tribunales- de Bayamón, Ramón Luis Rivera, su ejecutivo, también se ha planteado la vía judicial- y de muchos otros municipios, son inaceptables. Este diario, por ejemplo, reportó el jueves el caso de una comunidad de Corozal que lleva toda una semana sin agua potable, algo que ninguna comunidad debería tener que tolerar. Estas interrupciones no son solo un problema para las familias que sufren la escasez de un bien que es literalmente vital, sino que, insistimos, sigue propagando la imagen de que Puerto Rico no puede garantizar servicios esenciales y no es, por lo tanto, un buen destino de inversiones.El país está todos los días pendiente de las acciones oficiales en este tema. El Senado, por ejemplo, citó a una Comisión Total al presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), Luis González Delgado, para el próximo 17 de junio. Esperemos que para esa fecha el funcionario pueda proveer las respuestas que hasta ahora no ha brindado sobre la causa de estos problemas, así como soluciones encaminadas para atenderlo. González Delgado ha atribuido los problemas a falta de mantenimiento de pasadas administraciones. Esto puede ser cierto, pero no es una excusa. Cuando se designa una persona a un puesto es para que resuelva los problemas, no solo para que explique por qué existen. El alcalde Romero, quien lleva meses haciendo reclamos públicos a la AAA, dice, en cambio, que el problema de la AAA es de gerencia.Le toca, entonces, a la gobernadora y a su equipo de trabajo determinar si las personas a cargo hoy de la AAA son las indicadas para estas gravísimas tareas. Cuando hay asuntos tan críticos de por medio, no se puede escatimar en cuanto al talento elegido para una tarea de la que depende tal máximo nuestro futuro.Un país con tantos recursos como el nuestro, propios y asignados por el gobierno federal, no debería estar atravesando dificultades para proveer servicios básicos. Pero, lamentablemente, décadas de malos manejos e irresponsabilidad fiscal nos trajeron a esto y le toca al gobierno de turno tomar el toro por los cuernos y resolver.Ninguna sociedad puede prosperar sin servicios básicos confiables.En Puerto Rico llevamos demasiado tiempo sufriendo mares por esto. Sin perder de vista el tema energético, en el que aún hay desafíos, corresponden ahora las acciones para regularizar el suministro de agua. Convertirlo hoy en prioridad, y dedicarle los recursos fiscales y humanos que sean menester, es la vía hacia el futuro de prosperidad que nos merecemos.