La Tierra nunca está quieta, la corteza está siempre en constante desplazamiento. Y estas masas de tierra que ahora separan océanos e, incluso, definen fronteras volverán -según las proyecciones científicas- a reunirse en un único supercontinente. Cuando esto ocurra, el mapa que conocemos será irreconocible para alguien de nuestra época. Así se establece en un estudio científico publicado en el Geological Magazine, en el cual se revela que la deriva continental avanza hacia una nueva reunificación de las tierras emergidas. Ni los volcanes ni los meteoritos: la ciencia descubre el verdadero motor silencioso que cambió el clima de la Tierra durante millones de añosLa investigación, basada en modelos climáticos tridimensionales desarrollados por Michael Way, del Instituto Goddard de la NASA, y João Duarte, de la Universidad de Lisboa, destaca que la formación del próximo supercontinente alterará de forma extrema el clima global.PublicidadEn el estudio se identificaron cuatro grandes escenarios sobre cómo se formará el próximo supercontinente: Novopangea, Pangea Próxima, Aurica y Amasia, detalla el escrito que fue replicado por el diario digital El Español. De acuerdo a los modelos implementados, cada escenario dependerá de qué océanos se abran, cuáles se cierren y cómo evolucionen las zonas de subducción que hoy redistribuyen la corteza terrestre.Primer modeloNovopangea parte de la hipótesis de que el océano Pacífico continúa cerrándose mientras el Atlántico sigue ensanchándose, reseña el estudio.PublicidadPublicidadSe explica que el Pacífico, con unos 200 millones de años de antigüedad, está rodeado por el ‘Anillo de Fuego’, un cinturón de subducción donde el 80 % de los grandes terremotos del planeta han liberado la energía acumulada.En ese contexto, se indica que las placas oceánicas del Pacífico se hundirían progresivamente bajo los continentes. Como consecuencia, América se alejaría más de Europa y África, y chocaría con una Antártida desplazada hacia el norte. PublicidadAl final, de acuerdo a las proyecciones, las masas continentales convergerían en un nuevo bloque gigantesco, heredero conceptual de Pangea.Segundo modeloEl segundo escenario se conoce como Pangea Próxima, destaca El Español y expone que en ese caso el Atlántico, de unos 180 millones de años, comienza a cerrarse. Nuevas zonas de subducción arrastrarían a América hacia Europa y África y eso formaría un supercontinente con forma casi anular y un pequeño océano interior.Tercer modeloEste modelo, Aurica, plantea -en el estudio- el cierre simultáneo del Atlántico y el Pacífico, algo posible porque ambos son océanos geológicamente antiguos. PublicidadAsí, el océano Índico, más joven, seguiría expandiéndose y permitiría que todos los continentes se concentraran en torno al ecuador, según la investigación.De acuerdo a las simulaciones climáticas, los científicos estiman que Aurica tendría una temperatura media global de 20,6 grados, frente a los 13,5 actuales. Un meteoro explota sobre EE.UU. causando un estruendo equivalente a 300 toneladas de TNTLa ausencia de grandes masas continentales en los polos reduciría la formación de hielos permanentes y, en consecuencia, la capacidad del planeta para reflejar radiación solar, según el estudio. “Este supercontinente estará cerca del ecuador, por lo que probablemente será más cálido y seco que la Tierra actual”, explica Duarte, de la Universidad de Lisboa.Cuarto modeloAmasia, el cuarto modelo, muestra una fuga hacia el norte. El océano Ártico se cerraría mientras el Atlántico y el Pacífico permanecerían abiertos. Los continentes, con excepción de la Antártida, migrarían hacia latitudes altas y se agruparían en torno al Polo Norte.Las simulaciones, reseña El Español, estiman una temperatura media de 16,9 grados, inferior a la de Aurica, pero acompañada de una glaciación masiva en amplias regiones.El desarrollador Michael Way advierte que esa redistribución alteraría la circulación oceánica profunda. Agrega que la interrupción de las corrientes que transportan calor desde el ecuador podría consolidar hielos persistentes y transformar por completo los ecosistemas.“Extinciones masivas”Estos escenarios también alterarían la vida. Duarte señala en la investigación, compartida por el diario español, que “muchas especies se enfrentarán a una competencia feroz y lucharán entre sí por la supervivencia a medida que los continentes se unan. Debemos esperar extinciones masivas”. Un supercontinente, explica el experto, implica menos costas, más interior continental y climas más extremos.El Sol pulveriza un récord histórico de 5 días: la monstruosa tormenta magnética que desconcertó a la NASA durante casi tres semanasUn ejemplo de que estos procesos dejan huella es -detalla la publicación- la península Ibérica: El Macizo Hespérico y el Sistema Central son resultado de antiguas colisiones continentales que tuvieron lugar cuando España formaba parte del núcleo de Pangea. Luego de la fragmentación, se explica que el Atlántico se abrió y el relieve cambió. Se destaca que el Mediterráneo es un vestigio ‘joven’ de ese proceso. Si África sigue desplazándose hacia el norte hasta sellar el Mediterráneo, se estima que España podría quedar atrapada en la zona de colisión. En un escenario similar al de Pangea Próxima, se analiza -de acuerdo al portal digital- que la Península se situaría en el corazón de una sutura tectónica capaz de levantar montañas de miles de metros.Zonas se volverían inhabitablesDe acuerdo a los resultados del estudio científico, un supercontinente implicaría menos costas, más interior continental y climas más extremos. En un mundo más cálido y seco, según las simulaciones, amplias regiones podrían volverse inhabitables para muchos mamíferos. Y en un escenario más frío, se esperaría que la expansión de hielos reduzca las zonas templadas.Japón planea construir un anillo solar gigante alrededor de la Luna: el ambicioso proyecto para enviar energía limpia a la TierraPese a estos escenarios, Duarte expone: “Creemos que la evolución siempre avanza hacia la mejora. ‘Sí, somos muy inteligentes’, decimos. Pero esa inteligencia también nos ha dado la capacidad de destruirnos”.“Tenemos la capacidad de crear armas nucleares capaces de matar a toda la humanidad”, indica, aludiendo a los conflictos actuales en Medio Oriente. Para sobrevivir 50, 100 o 250 millones de años, añade el experto, hará falta algo más que tecnología o superinteligencia: será imprescindible aprender a vivir en equilibrio con el ecosistema. (I)