El Mundial de 2026 no contará con estadios. Tendrá templos que dejarán a sus visitantes sin aliento y, en algunos casos, sin saber si están en un escenario deportivo o en un hangar en Los Ángeles, un pabellón de arte en Arlington, el panteón romano más grande de Atlanta, en un arca a orillas del Pacífico en Vancouver o frente a un volcán en Guadalajara.La experiencia del aficionado en Estados Unidos, México y Canadá no se reducirá a ver 90 minutos de fútbol. Sus recintos proporcionarán infinidad de estímulos para todos los sentidos. Se podrá sentir asombro por la tecnología y el diseño, pero también por historia, significado e inmensidad. Por ejemplo, quienes estén en el debut de Colombia en la fase de grupos, el 17 de junio ante Uzbekistán, vivirán un poco de todo.Y es que el Azteca, llamado Estadio Ciudad de México durante el Mundial por temas comerciales, tiene elementos únicos como su panorámica. La ausencia de pista atlética más las tribunas empinadas contribuyen a una visual casi cenital y aun cercana al juego. El mareo puede aparecer en la búsqueda de uno de los más de 85.000 asientos disponibles. Mientras más se sube escalones, más crece el miedo de irse hacia atrás y el mismo Jorge Valdano, campeón del mundo en este recinto en 1986, lo corroboró hace poco en su rol de comentarista: “Me da una sensación de vértigo y de que si tropiezo me van a tener que recoger en el césped”.El viento se va sintiendo con mayor intensidad al escalar, al igual que el bullicio de los aficionados pegando en el techo y bajando más ruidoso por el eco. El ascenso parece más bien la subida a un mirador de casi 60 metros de alto. Pero la recompensa es inigualable. La visual de las filas más bajas también es vibrante. Los estadios promedio en América Latina cuentan con pistas atléticas y tribunas más tendidas. Pero como la construcción del Azteca fue revolucionaria en los sesentas, los espectadores quedan tan involucrados que algunos pueden oír lo que dicen los protagonistas o quedar a menos de diez metros de un cobrador de tiro de esquina.La emoción crece sabiendo todo lo que allí ha sucedido. “Siempre vi al Azteca como un templo. Este estadio es historia, pasión y competitividad”, dijo el colombiano Juan Carlos Osorio al llegar a dirigir a la selección mexicana en 2015. Valdano, uno de los goleadores en la final de 1986, lo describió así: “Debería ser un gran museo. Para mí es un monumento al fútbol”.Este sigue siendo el único estadio que ha albergado dos finales mundialistas. En la de 1970 Pelé ganó su tercer Mundial con Brasil, y en la de 1986 Diego Maradona reencontró a Argentina con el título días después de lograr el ‘gol del siglo’ y la ‘mano de Dios’ ante Inglaterra en la misma cancha. “No hay estadio en el mundo como este. Cuando el Azteca ruge, tiembla todo”, dijo Maradona en su momento.Hernán Peláez lo secunda. El experimentado periodista y comentarista cubrió el Mundial de hace 40 años y nunca olvidará la jornada definitiva. “Allí viví la fiesta de la final del Mundial de 1986, y en ese momento fue muy emotiva, con una tribuna demasiado animada. La simpatía de la Selección Colombia con el público mexicano será de gran estímulo y ayuda esta vez. Ojalá sea otra fiesta, así sea apenas el inicio del Mundial”.La nostalgia del lugar se mezclará con innovaciones clave, como más de 2.000 metros cuadrados de pantallas LED para repeticiones, una cancha híbrida con mejor drenaje, sillas más cómodas y que pasaron de amarillas y azules en referencia al América, a rojas, grises y blancas. Además, el rediseño de la mayoría del interior dejó espacios premium como el ‘Tunnel Club’, una zona VIP en la que los hinchas podrán ver, a escasos metros de distancia y a través de un ventanal, cómo circulan los futbolistas y el cuerpo técnico entre cancha y vestidores.Del coloso a las montañasNo se necesita entrar al estadio de las Chivas de Guadalajara, en Jalisco, para estallar de emoción. Con solo verlo desde afuera es suficiente. Este recinto parece un volcán a simple vista. La fachada es una compacta colina de césped artificial que cubre las estructuras, adaptando perfectamente el estadio a su entorno, lejos de la urbe y cerca del Bosque La Primavera, uno de los pulmones más importantes de México.Por eso no será extraño que los aficionados que acudan a los partidos del Mundial, como el del 23 de junio entre Colombia y Congo, se tarden más de la cuenta en ingresar. Los alrededores son perfectos para las típicas fiestas antes de los duelos, llenas de música, comida y guerras de arengas; pero también para fotografías memorables.Esta sede es una de las que mejor adaptación tiene con sus alrededores. También el de Monterrey, construido entre 2008 y 2015 con el objetivo de que la vista al imponente Cerro de la Silla, de 1.820 metros de elevación y a unos cinco kilómetros del escenario, quedara a la vista de casi todas las tribunas. La mayoría de los más de 50.000 espectadores que caben aquí, además de hinchar por su selección, dialogarán constantemente con el paisaje montañoso.Mientras el de Guadalajara se camufla en su hábitat, el de Monterrey se asoma protagonista en el encuadre, con materiales como el acero, que evoca la tradición industrial de la ciudad. Y la tecnología, a la vanguardia en América Latina, mejora la visita. Ambos le han apostado a reinventarse en conectividad, pantallas, iluminación para shows de luces, audio envolvente que redunda en una fiesta cuando no está rodando el balón. Por eso y por ausencia de pistas atléticas, ambos estadios tienen parecidos con el Azteca, pero a menor escala y con una infraestructura moderna que evoca las más refinadas de Europa.Los tres estadios de México ofrecerán las experiencias futboleras más puristas, entre otras, porque son los únicos del torneo que son usados exclusivamente para este deporte. Será diferente en los otros 13 estadios. Seis de esa lista, incluidos el de Vancouver y Toronto en Canadá, reciben partidos de fútbol, pero principalmente de fútbol americano. Y otros siete son casas permanentes de equipos de la NFL. Todos quedan en Estados Unidos: Arlington, Houston, Los Ángeles, San Francisco, Filadelfia, New Jersey –lugar de la final– y Miami –donde chocarán Colombia y Portugal el 27 de junio–.Varios fueron sedes de la Copa América de 2024 y el Mundial de Clubes de 2025. Y es cierto que algunos recibieron fuertes críticas por la inconsistencia de las canchas –que afectó, por ejemplo, el rebote del balón–, y por la ineficiencia en la organización. Pero la Fifa tomó cartas en el asunto para corregir las falencias. El resultado será una fiesta total en algunos de los escenarios deportivos más modernos, revolucionarios, tecnológicos y accesibles del mundo.Cuando el juego no es el único protagonistaCapítulo aparte para el SoFi Stadium de Los Ángeles. Aquí el partido empieza mucho antes en sus restaurantes, casinos, bares, zonas de arte público o sus elegantes teatros para conciertos y cine. Más que un estadio, este es un complejo urbano de 120 hectáreas rodeado por un lago, un sistema de canales, espacios para asados, jardines escalonados y variada vegetación que va desde palmeras típicas de Hollywood hasta arbustos mediterráneos que acompañan a los aficionados al dirigirse hacia la cancha cubierta por un espectacular techo translúcido.“La sensación desde la tribuna es de total asombro. Tú te sientes chiquitico, como una hormiguita, porque estamos hablando de un monstruo gigante del entretenimiento”, aseguró la periodista colombiana Gloria Bejarano, quien estará cubriendo su cuarto Mundial de mayores. También ha cubierto múltiples eventos deportivos en otros estadios de la próxima Copa del Mundo, como el de Arlington y el de Atlanta, que brindan experiencias parecidas al de Los Ángeles: datos y repeticiones en las pantallas, shows de música y luces durante las pausas e increíbles techos retráctiles que son un espectáculo en sí mismo.Cuando se cierran o abren, miles de miradas se dirigen hacia arriba. El de Arlington, sostenido por dos arcos de acero que se elevan a unos 89 metros sobre el campo, le da una apariencia de basílica al estadio cuando se cierra. De hecho, desde su construcción fue pensado como una catedral, especialmente por Bryan Trubey, diseñador principal del complejo. Si algún aficionado queda sin saber muy bien en qué clase de lugar está al notar la colección de casi 100 obras de 66 artistas en los pasillos del estadio, el espectáculo del techo moviéndose seguramente aumentará su confusión. Sobre todo, si ese aficionado es de América Latina, donde prácticamente no existen estadios con techos retráctiles.El estadio de Atlanta, otra obra maestra de la ingeniería moderna, fue inspirado en el óculo del Panteón de Roma. Tiene forma de molinillo, está compuesto de ocho pétalos translúcidos para aprovechar la luz natural y costó 150 millones de dólares. Además de su alto nivel estético, permite la captación de agua lluvia, contribuye a la infraestructura de la ciudad, y enriquece un diseño de por sí ya inigualable.“De los estadios del Mundial, el de Atlanta es el que más me gusta”, confesó el experimentado periodista y comentarista César Augusto Londoño. “Por su diseño, su pantalla de 360 grados y la parte de abajo donde están las plateas, me parece espectacular. Además, puede ser el más cómodo de Estados Unidos y tiene un entorno fantástico”.Este tipo de estadios tiene tantos valores agregados, que a veces resulta fácil dejar el juego en un segundo plano. Lo mismo ocurre con el de Arlington. Además de techo corredizo y un diseño pensado para evocar una nave espacial, tiene una pantalla que se roba el show. Cuelga sobre el campo, mide unos 49 metros de largo, pesa 1,2 millones de libras y es tan baja que contribuyó a que la NFL creara una regla: si un balón golpea el videomarcador, la jugada se repite.“El mayor distintivo del SoFi, el de Atlanta y el de Arlington es la súper tecnología. Los techos, dependiendo de las condiciones, son impresionantes y cambian por completo la atmósfera y la acústica”, añadió Gloria Bejarano. “Y las pantallas que tienen son increíbles también. Te hacen mirar constantemente hacia arriba para ver datos y repeticiones. Y el otro distintivo son las zonas VIP por cómo están diseñados los palcos, y las zonas de alimento y mercancía. Son de otro nivel por ser tan modernos e imponentes”.Otros estadios que ofrecerán estos distintivos son el de Houston y el de Vancouver, revolucionarios también por los diseños de sus techos retráctiles. El primero tiene uno con dos paneles gigantes que se separan o se encuentran en la mitad en apenas siete minutos. Cuando está cerrado el sonido se duplica y crea una atmósfera frenética y ensordecedora, aportando a una experiencia inolvidable, al igual que la cercanía visual con el campo y la comodidad por sus amplios espacios. Es un recinto perfecto para toda clase de espectáculo, por eso allí también se ha festejado el Súper Bowl y se han hecho conciertos de grandes artistas como Elton John y Beyoncé, oriunda de la ciudad, así como otros megaeventos de ganadería, rodeo, wrestlemania, monster trucks y supercross.La vivencia en el estadio de Vancouver es distinta. Tal vez estamos hablando de la más sofisticada del Mundial, por su interior que brinda un aspecto de campo europeo, su exterior lleno de vida y el techo que funciona como una membrana ligera dando la impresión de vela de un barco gigante o parte de un globo aerostático. Su ubicación, a orillas de una ensenada de agua salada y a unos pasos del downtown, es privilegiada. Está rodeado de bares, restaurantes, hoteles y senderos desde donde el estadio se ve imponente y siempre iluminado con luces que realzan su techo y los mástiles gigantes sosteniéndolo. Y en su interior, por visual y sonido, el espectáculo está garantizado. Por algo es parada favorita de grandes artistas en gira, desde Taylor Swift hasta AC/DC.El Mundial del espectáculoEste torneo tendrá estadios para todo tipo de aficionados, empezando por aquellos que van al grano a esperar a que su selección gane y punto, sin importar si hay una visual de otro nivel, miles de metros de pantalla de alta definición o techo retráctil. Seguramente disfrutarán igual si asisten al increíble SoFi Stadium o a los estadios de Toronto, Seattle, Miami o New Jersey, de grandes infraestructuras que ofrecen la más alta comodidad, pero sin excesos.También será un Mundial con recintos para megaespectáculos y con estímulos más allá del deporte, especialmente en Estados Unidos y Canadá. Muchos aficionados, por momentos, no sabrán si están en un partido de fútbol, en un concierto o en una definición del Súper Bowl.“Como allá todo pasa por el dinero, los norteamericanos son expertos en vender el show alrededor y dentro de los escenarios deportivos. Así que preparémonos para tener tremendo ambiente mundialista. Y con los pocos partidos que habrá en México, que cuenta con una gran pasión de sus aficionados, tendremos un Mundial top”, explicó Daniel Angulo Rugeles, periodista de Win Sports y quien estará cubriendo el certamen para este canal.Este evento será el de los estadios para todos los gustos. Desde los nostálgicos hasta los que no tienen tanto interés en el fútbol… todos tendrán cabida. Cada uno, de alguna manera, encontrará razones para sentir que su entrada valió la pena.
Estos son los imponentes estadios que albergarán la Copa del Mundo: diseño, capacidad y tecnología entre sus principales atributos
Ocho de los 16 estadios se destacan por su diseño, tecnología, ubicación e historia. La experiencia en la tribuna será inolvidable para los aficionados, quienes por momentos podrían sentirse como en el Súper Bowl.














