Pese a la polarización electoral, no hay nada que refleje este clima en Lima de cara a la segunda vuelta presidencial de este domingo, que enfrenta a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. Por las calles no hay carteles ni afiches de los candidatos, solo se pueden ver sus caras en los diarios colgados en los puestos de venta que quedan en la ciudad. Tampoco se observan protestas y los cierres de campaña no se llevaron a cabo en el centro de la capital peruana. Aunque el panorama electoral se parece al de 2021, al tener a un candidato de derecha frente a uno de izquierda, para muchos la contienda electoral de este año ha estado menos álgida que en esos comicios, cuando los debates, incluso aquellos entre familiares y amigos, se volvieron muy intensos. Por entonces, las manifestaciones antifujimoristas y la frase “Fujimori nunca más” -en referencia al padre de la candidata, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000)- se escuchaba y se leía en carteles por todas partes.Para los analistas, el antifujimorismo no es igual que hace cinco años, lo que no quiere decir que no exista. De hecho, el sábado se realizó una manifestación por el centro de Lima que congregó, bajo el lema “Keiko no va, Fujimori nunca más”, a unas dos mil personas, según cálculos no oficiales, sin que pareciera tener la misma intensidad que hace unos años.La candidata presidencial Keiko Fujimori realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña en el Arena Monumental, en Ate. Foto: Agencia Andina Carmen, de 26 años y que trabaja en un café en la Plaza San Martín de Lima, ya tiene claro su voto: cualquiera que no sea Keiko Fujimori. “No es que me guste el otro candidato, no voté por él en primera vuelta, pero ella controla el Congreso, es la culpable de los problemas que tenemos, es mentirosa, nunca voy a votar por ella”, cuenta. “La gente mayor se asusta, creen en los mensajes de odio, que buscan que uno tenga miedo, pero los jóvenes no nos asustamos”, agrega. Los expertos concuerdan en que este voto contrario a Fujimori suele despertar previo a las elecciones y esto se ha visto traducido en las encuestas, que señalan que Sánchez ha ido ganado terreno frente a la lideresa de Fuerza Popular, aunque ambos candidatos siguen empatados estadísticamente. Así lo dio a conocer el último sondeo de Ipsos -entregado a la prensa internacional, debido a la veda electoral que rige en el país-, que señaló que el líder de Juntos por el Perú tiene un 43,8% de intención de voto, mientras que la hija del expresidente Alberto Fujimori alcanza a 43,2%.La encuesta se realizó el 3 de junio y tiene un margen de error de ±2,1%. Un estudio anterior de la misma encuestadora, publicado el 31 de mayo, mostraba a Fujimori con un 38% y a Sánchez con un 35%, mientras que el 27% de los votantes aún estaba indeciso.¿Cuarta derrota?El sociólogo y analista político Fernando Tuesta, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, señaló que el antifujimorismo ha perdido fuerza desde 2021, año en que se dividió entre quienes seguían a Pedro Castillo - exmandatario que se encuentra preso por el delito de conspiración para la rebelión tras el fallido intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022- y otros a Keiko Fujimori, que eran sobre todo personas del sector liberal de derecha. La candidata presidencial Keiko Fujimori realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña en el Arena Monumental, en Ate. Foto: Agencia Andina “En el último simulacro de Ipsos hay una diferencia de 0,6 puntos a favor de Roberto Sánchez, lo que implica que la tendencia ha sido a favor de él y no de Keiko. Desde las primeras encuestas de abril, donde ella aparecía primero, lo que importa es la tendencia y parece ser de que el antifujimorismo está encendiendo nuevamente en un proceso electoral de baja intensidad en general”, dice Tuesta en conversación con La Tercera.“Si las tendencias se mantienen, sería su cuarta derrota. En esta oportunidad, sin embargo, Keiko Fujimori es una candidata que tiene la mayor experiencia de todos los políticos en este país. Nunca nadie ha llegado a la segunda vuelta en tantas oportunidades. Y esa oportunidad (de ganar) siempre está abierta, con la experiencia que tiene, los recursos económicos tanto públicos como privados, la venia de casi todos los medios de comunicación, con una mayoría relativa ya en el Congreso a su favor”, añade.En una entrevista con el portal del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el cientista político Martín Tanaka señaló que el antifujimorismo “se ha ido desgastando con el tiempo”. “Soy de los que piensan que la trayectoria personal de Keiko la ha ayudado a humanizar su imagen. El hecho de haber estado presa sin que se pudieran demostrar los delitos que se le imputaban, que algunos de sus procesos hayan sido archivados, su divorcio, la muerte de sus padres... eso ayuda a debilitar el sentimiento antifujimorista. Incluso hay personas que ahora dicen: ‘Bueno, pobrecita, ya le toca después de cuatro intentos’. Ese tipo de razonamientos antes no existían y ahora se escuchan con más frecuencia”, indicó.“Aparentemente es menor que en otras ocasiones el antifujimorismo, porque era un movimiento organizado que hacía marchas, con eslóganes que decían ‘No a Keiko Fujimori’, que tenía frases, símbolos, etcétera. Como movimiento ha reducido el tono. Lo que hay es un ambiente en la conversación digital, la conversación en los mensajes de los medios, una conversación de las corrientes de opinión pública, de los grupos de familia, del mercado de trabajo, de lo que sea. Entonces ahí sí hay un ambiente de discusión, de polarización bastante, bastante fuerte”, explicó a La Tercera Luis Benavente, director ejecutivo de Vox Populi Consultoría, firma peruana especializada en investigación de mercado, opinión pública y comunicación política.El mal menorEl reconocido periodista y analista político peruano Fernando Vivas cree que si pierde en las elecciones no será el fin político de Keiko puesto que cuenta con una bancada que tendrá la primera mayoría en el Congreso, que, aunque no goza de la mayoría absoluta espectacular que tuvo en 2016, sí tendrá una bancada importante (con 22 escaños en el Senado y 41 en la Cámara de Diputados), la que si se alía en circunstancias especiales a otras como la del excandidato de Rafael López Aliaga (de Renovación Popular, que cuenta con 8 senadores y 15 diputados) puede bloquear varias iniciativas en caso de tener un gobierno de Sánchez.La candidata presidencial Keiko Fujimori realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña en el Arena Monumental, en Ate. Foto: Agencia Andina “Yo creo que en caso que pierda se abocaría a buscar un sucesor o sucesora que no se ve tan fácilmente, pero podría no estar en estos momentos en nuestro radar y ser un reto de ella y del fujimorismo”, apunta Vivas. Y agrega: “Keiko no se ha reinventado. Es la misma, más madura. Pero la madurez, en caso de que pierda, no tendría que ver con su derrota. Más bien la ayudaría a seguir en la política como un referente muy importante, buscando el futuro del fujimorismo”.“No hay por quién votar, son todos iguales, solo les importan sus propios intereses, lo que ellos puedan ganar. Dicen que van a mejorar las cosas, pero al final no pasa nada. Yo ya soy vieja, he visto muchas cosas. Siempre en las elecciones prometen de todo y al final no cumplen”, reclama Luz, de 63 años, que trabaja vendiendo dólares en el centro de Lima.A juicio de Vivas, lo que ha perdido fuerza en estas elecciones es “la afección por pasiones políticas a favor y en contra de partidos políticos”, razón por la que cree que hay un porcentaje de indecisos que, aunque piensa que disminuirá este domingo, “puede seguir siendo importante”. “Los candidatos que pasaron a la segunda vuelta no llegan a representar ni a un tercio del electorado nacional. Entonces los que no votaron por ellos son una gran mayoría, entre los que -en muchos casos- habrá una desafección, una indolencia por los resultados finales, un ‘no me importa quién gane, aunque probablemente me defina por alguno de ellos’”, indica a La Tercera.El candidato presidencial Roberto Sánchez realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña en la avenida de la Peruanidad, en Jesús María. Foto: Agencia Andina Fujimori ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 12 de abril con el 17,18% de los votos. Sánchez quedó en segundo lugar por un estrecho margen, con el 12,03% de los sufragios.“Hay un 70% no representado en segunda vuelta. Algo muy parecido ocurrió en 2021 y la tendencia de 2000 a 2016 era que quienes pasaban a la segunda vuelta sumaban de 60% a 65%, eran dos tercios. Entonces el porcentaje que no está representado en segunda vuelta es muy alto. Pero, por otro lado, los que llegan a segunda vuelta son los más radicales de izquierda y derecha y eso hace que sientan menos adhesión. No es que sea más difícil decidirse”, explicó Benavente.En este sentido, muchos analistas piensan que el electorado peruano se inclinará a votar por lo que considera es el “mal menor”. Por ejemplo, dicen, algunos darán su voto a Keiko para que no se vuelva a repetir un gobierno de izquierda, como el de Castillo. Aprendiendo quizás la lección, Roberto Sánchez ha sumado varios planes de gobierno de cara a la segunda vuelta, lo que ha sido interpretado como un acercamiento o una moderación de su parte. De hecho, el jueves realizó una conferencia de prensa con distintos líderes políticos “por la gobernabilidad y para recuperar la democracia”. En la conferencia realizada en el hotel Bolívar en la Plaza San Martín, Sánchez estuvo acompañado por excandidatos Alfonso López Chau (Ahora Nación), Ricardo Belmont (Obras) y George Forsyth (Somos Perú), este último considerado una suerte de representante del “antifujimorismo”. En el encuentro hizo referencia a la inestabilidad política que vive el país en los últimos 10 años, que lo ha hecho tener ocho presidentes en este período, y por la que se responsabiliza a Fuerza Popular.¿Un espejo de Castillo?“Esta elección se parece mucho a 2021, ha sido una estrategia que parecía no iba a tener frutos, pero que a Roberto Sánchez le ha sabido muy bien, que es ser el portador, el representante, una suerte de beneficiario de Pedro Castillo, y no tiene obviamente su perfil. Roberto Sánchez es un limeño, un psicólogo formado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tiene más formación política profesional en general que Pedro Castillo. Castillo lo que sacó era como producto de un voto identitario de los sectores más empobrecidos”, explica Tuesta.El candidato presidencial Roberto Sánchez realizó este jueves sus actividades de cierre de campaña en la avenida de la Peruanidad, en Jesús María. Foto: Agencia Andina “En cinco años no ha habido cambios drásticos, sino se han reforzado algunas tendencias hacia la fragmentación política, hacia el deterioro de las instituciones, hacia la desconfianza del ciudadano en instituciones, incluyendo especialmente a partidos y líderes. La fragmentación ha causado el fenómeno que estamos viendo que muchos partidos conscientes de este efecto han confiado en llegar a la segunda vuelta con sus núcleos duros, o sea, sin una política de brazos abiertos para buscar alianzas. Roberto Sánchez ha llegado a la segunda vuelta con el núcleo duro de Castillo, que es prestado, y ahora lo ha ampliado con una coalición de izquierdas bastante amplia, a la que se han sumado incluso algunos personajes como George Forsyth, que fue candidato del partido Somos Perú, que no lo ha autorizado a hacer lo que ha hecho, que es aparecer junto a Roberto Sánchez en una conferencia de prensa, pero que es un exponente de ese antifujimorismo que no ha muerto”, sostiene Vivas.Mientras los candidatos queman sus últimos cartuchos, queda claro que los resultados serían estrechos y muchos temen que se alimente la idea del fraude y se produzcan impugnaciones, recordando no solo el panorama de 2021, sino también el de la primera vuelta, en el que el cómputo oficial no estuvo disponible sino hasta 33 días después.
El peso del antifujimorismo de cara al balotaje en Perú - La Tercera
El rechazo a todo lo relacionado con la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se ha ido desgastando desde 2021, aunque suele revivir cuando hay elecciones presidenciales. Esto, aparentemente, se ha visto demostrado con la tendencia ascendente que ha tenido el candidato izquierdista Roberto Sánchez, que ahora la aventaja por 0,6 puntos en el último sondeo de Ipsos dado a conocer a la prensa extranjera. Esto ha generado un ambiente de incertidumbre de cara a la segunda vuelta de este domingo.













