Seis años después de que los dos soles se ocultaran por última vez sobre Tatooine, una de las franquicias cinematográficas más valiosas de Hollywood regresa a los cines. Star Wars no tiene un estreno en salas desde The Rise of Skywalker, que recaudó US$1100 millones en 2019. Con el reciente lanzamiento de The Mandalorian and Grogu, Disney ahora descubrirá si la marca es capaz de sobrevivir a una larga ausencia de la pantalla grande.Después de adquirir Lucasfilm y la marca Star Wars de George Lucas por US$4100 millones en 2012, Disney produjo cinco nuevas películas en cinco años que recaudaron casi US$6000 millones en la taquilla mundial. Pero luego congeló abruptamente la franquicia cinematográfica, como Darth Vader suspendiendo a Han Solo en carbonita.La larga pausa se explica, en parte, por errores creativos y, en parte, por el desgaste que sufrió la saga en los últimos años. Cuando se lanzó The Rise of Skywalker, la película tuvo una trama que irritó tanto al público más purista —el malvado emperador Palpatine, visto por última vez cayendo hacia su muerte en la Estrella de la Muerte en 1983, regresaba milagrosamente a la pantalla para una batalla final— como incapaz de preparar una secuela. Se discutieron continuaciones, pero directores y guionistas encontraron en Disney un estudio excesivamente sobreprotector con su valiosísima propiedad intelectual.Sin embargo, la falta de películas también reflejó una decisión estratégica deliberada de Disney. Star Wars pudo haber desaparecido de los cines, pero su producción entró en hipervelocidad en televisión. Desde The Mandalorian en 2019, Disney produjo siete series live-action de Star Wars, además de varias producciones animadas.Contenido frescoEl nuevo contenido atrajo millones de suscriptores a Disney+, ayudando al gigante tradicional del entretenimiento a sobrevivir a las guerras del streaming. La consultora Nielsen estima que los estadounidenses vieron 33.000 millones de minutos de contenido de Star Wars en TV el año pasado (aunque, pese a todos los esfuerzos recientes de Disney, la película más vista de toda la saga sigue siendo la original estrenada en 1977).Para Disney las películas no se limitan a vender entradasFrancois Duhamel - Lucasfilm/DisneyCon Grogu, Disney enfrenta ahora el desafío inverso: convertir una franquicia televisiva en una película derivada. Esta tarea presenta varias dificultades. Los fans casuales que se acercan a este tipo de contenidos tienen problemas para seguir las múltiples tramas entrelazadas del universo expandido de Star Wars. La proliferación de series diluyó parte de la magia de la marca. Y mientras Estados Unidos —donde casi la mitad de los hogares son abonados al servicio de Disney+— adoptó con entusiasmo al mandaloriano y su pequeño compañero verde, otros mercados están menos familiarizados con el material. Se espera que The Mandalorian and Grogu recaude menos en su primer fin de semana que Solo: A Star Wars Story, otro spin-off estrenado en 2018 que en su momento fue considerado un fracaso.Las varas del éxitoEl presupuesto reportado de la nueva película, US$165 millones —una cifra que puede ser considerada como modesta para los estándares que se manejan en Star Wars— al menos reduce la vara del éxito financiero. Pero el nuevo jefe de Disney, Josh D’Amaro, que reemplazó a Bob Iger en marzo de este año, observará con ansiedad el desempeño de su apuesta.Una película de Star Wars de mayor presupuesto, Starfighter, protagonizada por Ryan Gosling, está prevista para el próximo año. The Mandalorian and Grogu será un indicador de cómo podría funcionar.Además, para Disney las películas no se limitan a vender entradas. El éxito de Grogu implicaría más ventas de muñecos de Yoda de US$40, más fanáticos haciendo fila para las atracciones de Star Wars en los parques temáticos de Disney y más conversos a una religión cuyos seguidores mantienen la fe desde hace 49 años. Si el esperado regreso de Star Wars al cine fracasa, Disney sentirá una gran perturbación en la Fuerza.Comunidad de NegociosQué pasa en los negociosStar Wars