La presente historia está tejida de los recuerdos que algunos de los principales implicados quisieron olvidar. Por eso es tan difícil. Una noche de agosto de 1993, y tras una discusión, Juan, un joven de 27 años conocido en el barrio como Juanito, fue asesinado por su propia familia en el transcurso de una pelea familiar. Después lo descuartizaron y enterraron en el corral de la casa familiar, ubicada en la calle Hospital, bajo las murallas del Castillo de Dénia.

En el crimen estuvieron implicadas al menos tres personas. Todas de la misma sangre que la víctima: el padre, que también se llamaba Juan, la madre, Antonia, y su hermana Mariluz. Una vez cometido el crimen, callaron. Durante años convivieron con los restos óseos No les dijeron nada a los otros siete hermanos de la víctima. Aunque claro, estos sí que siguieron hablando. Preguntaron una y otra vez por el destino de Juanito.

Y en 2000 (segunda fecha fundamental de esta crónica), presionada por el resto de sus hijos, Antonia acabó por acudir a la comisaría de la Policía Nacional a presentar una denuncia por la desaparición de su hijo. Nunca prosperó porque se trataba de un adulto y la supuesta desaparición podía ser voluntaria. No obstante este periódico ha podido saber que en aquel momento los agentes sí realizaron algunas indagaciones y preguntaron entre el vecindario de esta calle de Les Roques por el paradero del desaparecido.