Pluma invitadaLa preocupación común es la incertidumbre respecto a la posible mayor intensidad del fenómeno.
La variante extrema del fenómeno de El Niño que prevén pronósticos meteorológicos internacionales sumada a la crisis mundial de fertilizantes plantea una doble amenaza para las economías rurales, la estabilidad social y la producción agrícola en América Latina y el Caribe, región fundamental para la seguridad alimentaria mundial.
Ya por separado, ambos factores plantean enormes desafíos para la agricultura regional. Combinados, podrían convertirse en una tormenta perfecta para millones de productores, afectando la seguridad alimentaria en no pocas naciones.
Los pronósticos indican una alta probabilidad de desarrollo de El Niño este año, con efectos potencialmente desiguales: lluvias intensas e inundaciones en algunas regiones; sequías prolongadas y estrés hídrico en otras. La preocupación común es la incertidumbre respecto a la posible mayor intensidad del fenómeno.
En el Cono Sur, especialmente en Argentina y Brasil, algunas regiones podrían beneficiarse de un aumento de las precipitaciones y una recuperación en el rendimiento de los cultivos. En América Central, el Caribe y el norte de América del Sur, el panorama es menos favorable.














