Noticia Exclusivo suscriptores Analistas, advierten que el verdadero examen comenzará después del 21 de junio, cuando el próximo gobierno deba demostrar cómo enderezará la economía.La sostenibilidad fiscal, la evolución de la deuda pública, la capacidad de construir consensos y la ejecución de las reformas seguirán siendo determinantes para la percepción de riesgo del país. Foto: Foto: Lady ZambranoPERIODISTA ECONÓMICO05.06.2026 23:01 Actualizado: 05.06.2026 23:01

Desde el momento en que se conocieron los resultados de la primera vuelta presidencial, el dólar cayó cerca de 90 pesos, las acciones colombianas recuperaron terreno, la deuda pública registró una fuerte valorización y el riesgo país descendió con rapidez. El mensaje detrás de esos movimientos, según los analistas, lleva a pensar que los inversionistas están aumentando sus apuestas a que el próximo gobierno impulsará una corrección de los desequilibrios fiscales, fortalecerá la inversión privada y dará un giro a algunas las políticas económicas que han marcado los últimos años. LEA TAMBIÉN Pero, detrás de ese optimismo también hay advertencias. Analistas y calificadoras coinciden en que el entusiasmo de los mercados descansa sobre expectativas que aún deben ser una realidad.La segunda vuelta presidencial, la capacidad del próximo gobierno para corregir el deterioro de las finanzas públicas y las decisiones que adopte frente a sectores estratégicos como el energético serán determinantes para saber si la confianza que hoy muestran los inversionistas logra consolidarse o termina desinflándose.Las cifras de la semana reflejan con claridad ese cambio de percepción. El dólar inició la semana posterior a la primera vuelta con una Tasa Representativa del Mercado (TRM) de 3.678,15 pesos y hoy se sitúa en 3.588,09 pesos. A su vez, el índice MSCI Colcap, principal referencia bursátil del país, pasó de 2.176,9 a 2.192,2 puntos.Para Camilo Pérez, gerente de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, la explicación está en que los mercados comenzaron a descontar con mayor fuerza un escenario de cambio político. Según explica, antes de las elecciones los mercados de predicción otorgaban cerca de 60 por ciento de probabilidad a una victoria de Abelardo De la Espriella, porcentaje que después de la primera vuelta llegó a cerca del 80 por ciento.“La reacción de mercados lo que hace es seguir descontando un desenlace de cambio de gobierno”, señala Pérez, quien a su juicio, ese cambio en las expectativas provocó una rápida reducción de la percepción de riesgo sobre Colombia, reflejada en la caída del riesgo país desde los 220 puntos básicos a alrededor de 180 puntos.Juan David Ballén, director de Estudios Económicos y de Mercado de Aval Asset Management, coincide en ello. Señala que los mercados han reaccionado de forma positiva porque perciben una mayor probabilidad de un gobierno más favorable para la actividad económica, la inversión privada y la estabilidad institucional.“El optimismo aumentó aún más después de que las encuestas publicadas tras la primera vuelta confirmaran una mayor probabilidad de triunfo de la oposición, escenario que el mercado considera más favorable para la corrección de los desequilibrios fiscales y la recuperación de la confianza de los inversionistas”, sostiene.Saneamiento fiscalPero quizá quien mejor resume lo ocurrido es Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Grupo Alianza. Para él, la reacción más contundente no ocurrió en el dólar ni en las acciones, sino en la deuda pública colombiana.Campos señala que los TES —los títulos de deuda emitidos por el Gobierno— venían reflejando una fuerte incertidumbre relacionada con el manejo fiscal de los últimos años. Por eso, tras la primera vuelta, la valorización más significativa se produjo en esos activos, donde los inversionistas perciben de manera más directa los efectos de un eventual cambio en la política económica.“La reacción fue positiva, por supuesto, con esta idea de un gobierno más amigable hacia el mercado, con más importancia a la estabilidad macroeconómica y a la inversión”, comentó.La coincidencia entre los analistas es llamativa porque, aunque cada uno observa variables distintas, todos coinciden en que el principal tema que hoy preocupa a los inversionistas no es el crecimiento económico ni la inflación, sino la situación de las finanzas públicas. LEA TAMBIÉN Saneamiento fiscalLuis Fernando Mejía, presidente de Lumen Economic Intelligence, considera que la reacción de los mercados depende menos del resultado electoral puntual y más de la percepción sobre la política económica que adoptará el próximo gobierno.“El principal foco de atención está en el frente fiscal. Los inversionistas estarán observando qué tan comprometidos están los candidatos con la corrección del déficit, la estabilización de la deuda pública y la recuperación de la credibilidad institucional en materia fiscal”, insiste.En otras palabras, lo que hoy celebran los mercados no es solo la posibilidad de un cambio político. Lo que están premiando es la expectativa de que ese eventual cambio venga acompañado de medidas que permitan corregir los desequilibrios que hoy pesan sobre la economía colombiana.Evolución del déficit fiscal. Foto:Investigaciones Económicas de Banco de BogotáAndrés Langebaek, exvicepresidente de Anif, considera que parte de ese optimismo está asociado a algunas propuestas económicas que han sido bien recibidas por los inversionistas. Entre estas menciona el fortalecimiento de la producción petrolera y la intención de enfrentar con mayor decisión el deterioro fiscal.Según explica, la propuesta de aumentar la producción de petróleo tiene implicaciones que van mucho más allá del sector energético, pues impacta los ingresos por exportaciones, los dividendos de Ecopetrol y los recursos tributarios que recibe el Estado. LEA TAMBIÉN No obstante, también advierte que persisten interrogantes sobre la forma en que se ejecutaría el ajuste fiscal. Medidas como una reducción de impuestos a las empresas podrían ser positivas para el crecimiento económico en el mediano plazo, pero al mismo tiempo generar presiones sobre las cuentas públicas en el corto plazo.Esa discusión ayuda a entender por qué Ecopetrol se ha convertido en uno de los principales termómetros de las expectativas del mercado.Muestra de los anterior lo condensa BTG Pactual en su reciente informe sobre la petrolera “MEGA: Make Ecopetrol Great Again” (Hagamos que Ecopetrol vuelva a ser grande). En el documento, la firma identifica 10 oportunidades potenciales para aumentar el valor de la compañía en un escenario de administración más favorable al mercado.Entre estas aparecen mejoras en eficiencia operativa, mayor disciplina en las inversiones, cambios tributarios para el sector petrolero, impulso a los hidrocarburos no convencionales, correcciones al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y eventuales operaciones relacionadas con activos estratégicos como ISA y Cenit.La importancia de Ecopetrol dentro de esta discusión es evidente. No solo se trata de la empresa más grande del país, sino también de una de las principales fuentes de ingresos fiscales mediante dividendos, regalías e impuestos.Ecopetrol es una de las fuentes de ingresos fiscales mediante dividendos, regalías e impuestos. Foto:EcopetrolEntorno internacionalPero los mercados no solo están observando a Colombia. El entorno internacional también juega un papel importante en las perspectivas para los próximos meses.Tanto los análisis de Littio como los de Acciones & Valores advierten que el dólar sigue respaldado por factores externos como las elevadas tasas de interés en Estados Unidos, la incertidumbre geopolítica asociada al estrecho de Ormuz y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una postura monetaria restrictiva durante más tiempo.Por eso algunos analistas consideran que parte de la recuperación reciente de los activos colombianos también dependerá de factores que escapan al control del próximo presidente. LEA TAMBIÉN De hecho, Campos advierte que una vez se conozca el resultado definitivo de la segunda vuelta comenzará una nueva etapa para los mercados. El foco dejará de estar en las probabilidades electorales y se trasladará hacia la viabilidad real de las propuestas económicas del nuevo gobierno.Los inversionistas querrán saber cómo se financiarán las promesas de campaña, qué tan viable será el ajuste fiscal, cuáles serán las decisiones en materia energética y qué medidas se adoptarán para recuperar la confianza institucional.Esa misma cautela aparece en los análisis de Fitch Ratings, que si bien reconocen la importancia del proceso electoral, mantienen la atención sobre los desafíos estructurales que enfrenta el país. La sostenibilidad fiscal, la evolución de la deuda pública, la capacidad de construir consensos políticos y la ejecución efectiva de las reformas seguirán siendo variables determinantes para la percepción de riesgo de Colombia.Por ahora, los mercados parecen haber emitido un primer veredicto favorable. Pero no se trata de una decisión definitiva.La caída del dólar, la recuperación de las acciones y la valorización de la deuda pública reflejan una apuesta anticipada sobre el rumbo que podría tomar la economía colombiana. Lo que ocurra después del 21 de junio determinará si esa apuesta estaba bien fundamentada o si los inversionistas se adelantaron a una realidad que aún está por construirse. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.