Washington (EFE).- Hace tres años, Todd Blanche, un abogado especializado en defensa de delitos de cuello blanco, renunció a su puesto en un bufete de abogados para asumir la defensa del entonces expresidente Donald Trump, envuelto en una maraña de líos legales.
«Es una oportunidad que no puedo dejar pasar», escribió a sus colegas en un correo electrónico de despedida. Hoy, con su antiguo cliente en la Casa Blanca, Blanche ha sido nominado como nuevo fiscal general de Estados Unidos.
Trump oficializó hoy, a falta de la ratificación del Senado, la nominación de Blanche para encabezar de forma permanente el Departamento de Justicia, cargo que este ya ocupa de manera interina desde abril, cuando el mandatario destituyó a Pam Bondi, que comenzó a recibir críticas por la gestión en la publicación de los papeles del fallecido pederasta, Jeffrey Epstein, y, especialmente, tras su polémica intervención ante la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes.
Fotografía de archivo de la ex fiscal General de Estados Unidos, Pam Bondi, durante una rueda de prensa, en Washington (EE.UU). EFE/EPA/ Jim Lo Scalzo
En su primera rueda de prensa como sucesor de Bondi, Blanche marcó el tono de su gestión al sostener que Trump tiene el «derecho» y el «deber» de orientar las investigaciones del Departamento de Justicia.










