El rock nacional atraviesa una jornada de profundo dolor tras confirmarse la muerte de Carlos Alberto Solari (77), el emblemático Indio Solari y exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, quien falleció en su casa de Parque Leloir. Aunque dejó una huella imborrable en la cultura argentina, el intérprete siempre eligió resguardar su vida privada y la familia que formó junto a su esposa, Virginia “Viru” Mones Ruiz.Si algo caracterizó al Indio Solari fue su habilidad para habitar la fama sin exponer su mundo más personal, preservando una vida íntima que siempre sostuvo lejos de la mirada pública. Fue a comienzos de 1981 cuando el cantante conoció a Virginia, en una etapa en la que daba sus primeros pasos junto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un proyecto contracultural que recién comenzaba a tomar forma y que terminaría consagrándolo como una de las figuras más influyentes, y convocantes de la música argentina. Desde aquel encuentro, Virginia pasó a ocupar un lugar central en la vida del músico. Siempre lejos de los reflectores, lo acompañó durante décadas. Así, la pareja contrajo matrimonio en 1988 y consolidó su familia con el nacimiento de Bruno, su único hijo en común, en febrero de 2000.Lo cierto es que, mientras la figura del Indio crecía hasta alcanzar una dimensión mítica dentro del rock nacional, su vida familiar transcurría por un carril completamente distinto ya que ambos optaron por evitar la exposición pública a toda costa y proteger su intimidad con una convicción que nunca abandonaron.Si bien, Virginia intentó sostener un perfil bajo comprendiendo el alcance que Solari supo adquirir, solía compartir algunas intimidades de su matrimonio con el cantante. Una de las pocas veces que su historia de amor se hizo visible ante la mirada pública ocurrió el 14 de febrero de 2021, en el Día de los Enamorados. Entonces, su esposa —a quien el Indio llamaba cariñosamente “Viru”, “Viruta” o “La Flaca”— compartió una sentida dedicatoria en sus redes sociales para celebrar el profundo vínculo que los unió durante más de cuatro décadas.“Nos conocimos promediando el verano del año ’81. Años después, cuando escuché por primera vez ‘Me quedo contigo’, por Los Chunguitos, encontré las palabras que describían mi amor. Hoy, 40 años después, lo siguen haciendo...Feliz día a los que tienen un amor para cantarle, y a los que no, sigan preparándose para cuando llegue”, escribió Virginia en su cuenta oficial de Instagram (@virusolari).Lo cierto es que, en los últimos años, la pareja enfrentó uno de los desafíos más difíciles de su vida tras el diagnóstico de Parkinson que el propio cantante hizo público en 2016. La enfermedad modificó profundamente su rutina cotidiana y terminó alejándolo definitivamente de los escenarios.En medio de los desafíos, Virginia volvió a ocupar el lugar fundamental que tuvo en la vida del Indio durante más de 45 años. Incluso en los momentos más difíciles, ella permaneció a su lado acompañándolo en una etapa marcada por los cambios físicos, las limitaciones y la necesidad de adaptarse a una nueva realidad.El día que el Indio Solari reveló cómo inició su relación con Viru Aunque el Indio Solario se mantuvo fiel al hermetismo que adoptó entorno a su vida personal durante años, en 2019, abrió su corazón respecto a los inicios del vínculo sentimental con Virginia en su autobiografía oficial Recuerdos que mienten un poco (2019).De esta manera, el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota relató: "Virginia era amiga del secundario de la mujer del Mufercho (Sergio Martínez, el primer maestro de ceremonias y monologuista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota). Nos cruzamos en La Plata, en lo de mi amigo Piti. Acababa de terminar la experiencia del Alex en la costa y volví a La Plata sin un mango. Me quedé en lo de Piti y ahí encontré a la Flaca. Nos ligamos el mismo día en que nos conocimos“. En cuanto a las primeras instancias del vínculo sentimental, el Indio profundizó: "Con Virginia anduvimos un tiempo saltando de casa en casa. Nuestros libros y nuestros discos iban quedando atrás, en compensación por la hospitalidad. Íbamos livianitos de cosas"."Terminamos en una casa de la familia de la Flaca, arreglando una especie de galpón que tenía atrás. Lo pintamos con cal, sacamos todo a la mierda, limpiamos...Virginia le dijo a su hermano de quedarnos un tiempito, hasta que ella o yo consiguiésemos un poco de tarasca. Y el hermano le dice: ‘Pero si estoy solo en la casa. ¿Para qué se van a quedar en el galpón?’", sumó. En uno de los pasajes más personales de su relato, Solari evocó la cercanía y complicidad que mantenía con Virginia al contar que ella se encargaba de cortarle el pelo durante los años en que él trabajaba como secretario de un hogar de niños sobre la calle La Rioja, en el barrio de Once, mientras ella era bibliotecaria de la escuela de la institución.Además, el Indio destacó el compromiso y el entusiasmo con los que Virginia acompañaba cada uno de sus proyectos. De hecho, según recordó en aquél entonces, fue ella quien lo impulsó a dejar ese trabajo para apostar de lleno por su carrera musical. “Ella me decía: ‘Te estás haciendo mala sangre, ganás más durante los fines de semana. ¡Se te está agriando el espíritu!’. Y yo sabía que, si dejaba el hogar, podía dedicarme a Patricio Rey y hacer cosas que, hasta entonces, solo hacía a las apuradas", concluyó.