Emilia Caro es especialista en gestión dentro del rubro de la salud (Foto: Movant Connection)“El sistema de salud es probablemente uno de los que más diversidad logística requiere”. A partir de esa visión, Emilia recorre los nudos de coordinación, trazabilidad y distribución que sostienen, o limitan, el acceso real a la salud en Argentina y en la región. Desde vacunas hasta tratamientos oncológicos, su mirada conecta la gestión sanitaria con la cadena logística que la hace posible. Las grandes problemáticas son la equidad y el acceso: a las instituciones, a la información, a las soluciones. Y hay algo en lo que trabajo a diario: el sistema está diseñado desde una mirada mayormente masculina. Eso tiene consecuencias concretas: los diagnósticos en mujeres llegan siempre mucho más tarde, solo el 3% de la inversión va a patologías con prevalencia femenina, y las mujeres viven un 25% del tiempo más enfermas que los hombres.PUBLICIDADEn el caso de un infarto, una mujer tiene un 50% más de chances de morir. Hace tres décadas se consigue Viagra en cualquier farmacia del mundo y en 2026 todavía no existe un tratamiento eficiente para los síntomas de la menopausia. No es desidia: es que quienes priorizaban las decisiones en esas mesas priorizaron otras cosas.La logística es central, aunque no siempre se la asocia con la salud. Tendemos a pensar en hospitales, médicos y medicamentos, pero la fortaleza de un sistema sanitario se mide por su capacidad de coordinación. Desde ejecutar una campaña de vacunación con las dosis a tiempo hasta implementar programas de prevención: todo necesita coordinación. Y cuando hablamos de innovación en salud, hablamos casi específicamente de logística.PUBLICIDADSon muchas, porque hay una enorme diversidad de productos y recursos. Tenés materiales patogénicos con tratamiento muy específico, productos refrigerados, insumos de alto valor donde en una ampollita de diez mililitros podés estar transportando millones de pesos. Y después grandes volúmenes de descartables.El sistema de salud es probablemente uno de los que más diversidad logística requiere. Trazabilidad, cadena de frío, seguridad, infraestructura: a veces todo eso se combina en un solo producto. Y a veces requerís múltiples redes para trasladar distintos insumos en simultáneo.PUBLICIDADUn caso que nos está pasando tiene que ver con la prevención del cáncer de colon. Existe una herramienta internacional llamada FIT: un test que la persona hace en su casa y que solo si da positivo requiere una colonoscopía. En todo el mundo se distribuye y se devuelve por correo."El sistema de salud es probablemente uno de los que más diversidad logística requiere", subraya Emilia. (Foto: Shutterstock)Acá no se puede implementar así por falta de logística. Lo que existe hoy está disponible únicamente en algunas provincias y en centros privados, porque los costos de distribución encarecen tanto la herramienta que se vuelve inaccesible. Es un ejemplo muy claro de cómo una limitación logística se traduce directamente en una barrera de acceso a la salud.PUBLICIDADEl sistema de salud no es un silo. Dentro del propio sector a veces falta entender cuán interconectado está con otros sistemas: transporte, energía, fuerza laboral, datos, inteligencia artificial, cambio climático. Tenemos que trabajar de forma más integrada con otros sectores.Y hay otra reflexión importante para la sociedad: la salud siempre aparece por debajo del puesto doce en las encuestas de preocupación pública. No es un tema que como sociedad priorizamos, en parte porque creemos que lo tenemos resuelto hasta que nos falta. La política se mueve por demanda social, y si la salud no es una demanda, no se prioriza. Tenemos que entender que es tan básica como la educación o la seguridad.PUBLICIDAD