Los botines azulados, casi morados, de Julián Quiñones eran un espectáculo en Toluca. Danzaba por aquí, engañaba por allá y se esfumaba hasta el fondo. El atacante es una de las grandes ventajas que tiene la selección mexicana para afrontar el Mundial en casa. Le bastaron 58 minutos frente a Serbia (5-1) para demostrar que es un tren bala capaz de abrirle el paso a su país frente a Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia.Quiñones (Nariño, 29 años) pasó el último año coleccionando clips en TikTok de los 33 goles que marcó durante la temporada en el Al Qadisiya de Arabia Saudí. Superó al inglés Ivan Toney (Al Ahli, 32 tantos) y a un cuarentón llamado Cristiano Ronaldo (Al Nassr, 27 anotaciones). Quiñones ha aprovechado el fútbol árabe para codearse con aquellos futbolistas que quisieron ser la nueva liga global. Quiñones se marchó hacia allá en 2024 tras haber hecho campeón a uno de los clubes con peor racha de títulos, el Atlas.Tras 70 años de sequía, ayudó a que los rojinegros se alzaran dos veces con el título de la Liga MX (2021 y 2022). Eso le llevó a ser fichado por el Club América para una de sus mejores épocas doradas en las que ganó otros dos campeonatos (2023 y 2024). Además, puede presumir que tiene otro par de trofeos de campeón con los Tigres (2016 y 2019). Es un tipo que sabe convivir con el éxito.Lo que mostró Quiñones en un amistoso contra Bélgica, a finales de marzo, dejó muy impresionado a Javier Aguirre. El atacante podía ofrecerle muchas alternativas en el ataque como un centrodelantero o como un extremo por la derecha o izquierda. También, incluso, ser el 10 del equipo detrás de otro delantero. Contra Serbia, este jueves, mostró esa capacidad para abrirse hueco con solo un movimiento de cadera, muy al estilo de los corredores de la NFL. La banda izquierda parece ser suya. “Tiene potencia, es oportunista, tiene gol, es sacrificado atrás. Hay que aprovecharlo, es mexicano”, describió Aguirre en mayo pasado, quien le puso en el espejo de Hugo Sánchez cuando antes del Mundial de 1986 era el goleador del Real Madrid y, aunque no son comparables ambos clubes, el buen momento goleador siempre impulsa a los grupos.“Me siento muy bien acompañado de grandes jugadores dentro del campo y me hacen sentir esa confianza de moverme, de tener libertad con la pelota y eso me genera confianza en mí mismo para dar lo mejor”, contó Quiñones a TUDN tras la goleada 5-1. Una de sus jugadas como solista terminó en el poste y el rebote le quedó a Raúl Jiménez. Nada mal para un equipo que necesita reencontrarse con el gol.El asunto para la pizarra de Aguirre es valorar quién puede acompañarlo en la ofensiva. En el lado derecho es casi seguro que Roberto Alvarado continúe, pese a su falta de puntería. Como centro delantero Jiménez tiene ventaja por el buen ritmo y la veteranía, aunque dependerá del rival. Ante Sudáfrica y Chequia puede ser útil un coloso como Guillermo Martínez, o aprovechar la astucia de Armando Hormiga González. Y, cómo no, tener la agilidad de un Santiago Giménez que busca su primer gol del año. La selección mexicana necesita de todos para cambiar su guion en la historia de los Mundiales.