Mientras uno de los hombres de traje situados a sus espaldas hablaba ante los medios en el Despacho Oval para anunciar una subvención millonaria a la industria del carbón, el presidente de Estados Unidos aprovechó el momento para echar una rápida cabezadita. En un vídeo que circula por las redes sociales, se ve a Trump luchando por mantener los ojos abiertos mientras se reclina en su silla. Este episodio recuerda a las otras tres ocasiones, tan solo en los últimos meses, en las que el sueño le ha ganado la partida en las situaciones menos convenientes.

El asunto que convocaba a la prensa era la inyección de 700 millones de dólares a la industria del carbón, una medida que se produce en medio del notable aumento de costes de los combustibles por la guerra en Irán. Para aprobar su iniciativa, Trump hace uso de la Ley de Producción de Defensa, una legislación de la era de la Guerra Fría que otorga al presidente una amplia autoridad para apoyar industrias consideradas vitales para la seguridad nacional.

En todo caso, la comparecencia en la que participaban varios hombres más que rodeaban al presidente, no parece haber sido motivo de entusiasmo para él. Tampoco parecía especialmente interesado en el acto sobre la salud de las madres, también en el Despacho Oval, que ocurrió el pasado mes de mayo durante su última siesta en el sillón presidencial.