La presión política por el caso Leire Díez es tan fuerte que Pedro Sánchez se ha visto obligado a salir de forma clara ante la prensa para desvincularse de las operaciones de espionaje que hizo esta exmilitante del PSOE pagada en ese momento por el partido y a las órdenes de Santos Cerdán, entonces secretario de organización y hombre de absoluta confianza del presidente.Sánchez ha insistido varias veces en Montenegro, donde está para participar en una cumbre de la UE, en que Cerdán nunca le informó de esta operación, y además ha apuntado que no lo hizo porque sabía que no la habría tolerado. “Las informaciones de estos días me llenan de indignación”, ha arrancado Sánchez antes incluso de que empezaran las preguntas. “Nunca he conocido ni se me ha informado de las andanzas de Leire Díez, y si no se ha hecho es porque nunca las hubiera tolerado”. El presidente ha apuntado que el PSOE está estudiando la situación para ver si se querella contra Díez.Sánchez ha ido más allá para defender que no sabía nada, algo que pone en cuestión la UCO en sus informes, donde le señala en todo momento como el gran beneficiario de esas operaciones de espionaje de Leire Díez contra los investigadores de los casos que afectan a su familia. “Yo no hago lo que me hicieron a mí”, ha dicho después de recordar que, mientras él era líder de la oposición, la policía a las órdenes del Gobierno de Mariano Rajoy le abrió una investigación secreta sobre las saunas de su suegro para debilitarle. “A mí la policía mal llamada patriótica me espió siendo líder de la oposición. El Gobierno usó resortes del Estado para intentar parar investigaciones contra el PP. Eso se acabó con la moción de censura. Somos un Gobierno limpio. No vamos a permitir que las corruptelas de unos pocos y una oposición marrullera tapen una gestión que tiene niveles récord de empleo, crecimiento y gasto social y es un referente a nivel internacional”, ha insistido el presidente, que se aferra así a la defensa en la que se ha instalado el PSOE estos días, esto es, que todo lo que pudo haber tiene un solo responsable: Santos Cerdán, ya fuera del partido. La clave de todo el caso, desde el punto de vista político, es si Sánchez conocía o no estas operaciones, porque algo que probara que sí lo sabía sería demoledor para él. Solo Cerdán podría confirmar si el presidente lo sabía, pero el exsecretario de Organización está negando toda la operación y hoy ha insistido en esa idea a través de sus abogados. Todo el Gobierno se ha puesto en marcha para insistir en que Sánchez no sabía nada, pero la presión es tan fuerte que ha tenido que salir él a decirlo después de muchos días de silencio sobre esta cuestión que monopoliza la actualidad política española. El silencio del PSOE es atronador, y su secretario general ha salido a llenarlo cuando aún nadie en su organización ha dado ninguna explicación sobre el caso.Sánchez intenta así tapar al menos temporalmente la enorme vía de agua de la credibilidad del PSOE y el Gobierno con este caso. El presidente no tiene intenciones de ofrecer ninguna nueva cabeza política, ni la gerente del partido, ya imputada por este caso, ni la de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que ha reconocido ahora que se reunió hasta tres veces —ella recuerda dos, pero no descarta que pudiera haber una tercera— con Leire Díez. González sostiene que las dos primeras citas no tuvieron contenido importante, eran tomas de contacto breves, y en la última Díez sí le pidió que recuperara a un comandante apartado por su implicación en el caso Koldo. Ahí, según su versión, ella lo rechazó de plano y tanto la reunión como la relación se acabó. Sánchez ha defendido a su directora de la Guardia Civil en plena guerra interna dentro de esta institución. “Creo que la directora general de la Guardia Civil ayer dio las explicaciones y desde el Gobierno y desde el propio Ministerio del Interior se ha manifestado la confianza en la profesionalidad y la honestidad de la directora general de la Guardia Civil. Yo solo puedo apoyar esas declaraciones y trasladar esa confianza y ese apoyo en ella”, ha dicho Sánchez, que también ha defendido a Cristina Narbona, la presidenta del PSOE, que se reunió una vez con Díez. El presidente, además, ha insistido en que acabará la legislatura y para eso va a intentar recomponer su relación con Junts y convencer al PNV para que apoyen los Presupuestos, pero en cualquier caso ha descartado de forma tajante que vaya a haber un superdomingo electoral, esto es, elecciones autonómicas, municipales y generales el mismo día. “Puedo garantizar por activa y por pasiva a todos los partidos y a todos los ciudadanos que no va a haber superdomingo electoral”, ha insistido.