El Mundial 2026 será el más grande de la historia: 48 selecciones, tres países sede y una geografía inédita entre Estados Unidos, México y Canadá. Pero, detrás de esa ampliación, el torneo arrastrará viejas barreras, récords y rachas históricas que todavía nadie pudo romper. Algunas parecen simples estadísticas; otras, con el paso del tiempo, se convirtieron en obsesiones nacionales, marcas incómodas o pequeñas maldiciones mundialistas.La primera está atada al ranking FIFA. Desde que el sistema fue creado, en 1992, ninguna selección que llegó al Mundial como número uno terminó levantando la Copa. El dato atravesó generaciones, candidatos y fracasos muy distintos: Alemania en 1994, Brasil en 1998, Francia en 2002, Brasil otra vez en 2006 y 2010, España en 2014, Alemania en 2018 y Brasil en 2022. Todos llegaron desde la cima; ninguno salió campeón.La Argentina de Lionel Messi, por ejemplo, llegó a Qatar como tercera del ranking y terminó levantando su tercera estrella. En 2026, esa racha volverá a escena con una potencia europea en el centro de la presión: Francia aparece hoy al frente de la clasificación oficial y España, campeona de Europa, se mantiene inmediatamente detrás. La selección francesa tendrá la posibilidad de quebrar una marca que ni Brasil ni Alemania pudieron torcer.Además, el equipo de Kylian Mbappé y compañía firmaría su tercera final consecutiva, igualando las marcas de Alemania Occidental (1982, 1986 y 1990) y Brasil (1994, 1998 y 2002).La selección de Francia llega primera del ranking FIFA, como una de las candidatas al título, en el último Mundial para el entrenador Didier DeschampsOtra frontera es todavía más antigua. Todas las finales de la historia de los Mundiales fueron jugadas por selecciones europeas o sudamericanas. Nunca hubo un finalista africano, asiático, oceánico, norteamericano ni centroamericano. El mapa de la Copa sigue reducido a dos confederaciones: UEFA y Conmebol.Hubo apenas tres excepciones que llegaron a la penúltima estación. Estados Unidos fue semifinalista en 1930, Corea del Sur alcanzó esa instancia en 2002 y Marruecos rompió otro techo en 2022, cuando se convirtió en la primera selección africana en meterse entre los cuatro mejores. Su campaña en Qatar dejó una pregunta que volverá a aparecer en Norteamérica: ¿puede romperse por fin el imperio europeo-sudamericano?Marruecos aparece como el antecedente más cercano y también como una advertencia. Ya no se trata solo de participar o de ganar un partido inesperado. El crecimiento africano, la competitividad asiática y el nuevo formato de 48 equipos abren un escenario distinto. El salto, sin embargo, sigue siendo enorme: jugar una final del mundo todavía es un territorio reservado para las potencias de siempre. Y algunas sorpresas como Croacia en 2018.Cristiano Ronaldo camina rumbo a los vestidores a un costado de los jugadores de Marruecos que celebran después superar los cuartos de final de la Copa del Mundo, en el partido entre Marruecos y Portugal, en el estadio Al Thumama, en Doha, QatarLa sede también carga su propia historia. En América, casi siempre mandaron los sudamericanos. Brasil ganó en México 1970, la Argentina en México 1986 y Brasil otra vez en Estados Unidos 1994. Alemania rompió una pared distinta en 2014, cuando se convirtió en la única selección europea campeona en el continente americano tras vencer a la Argentina en el Maracaná. Pero en Norteamérica, el patrón sigue intacto: nunca ganó un europeo.El dato funciona también al revés. Brasil es la única selección sudamericana que fue campeona en Europa, con el título de Suecia 1958. Fuera de esas excepciones, los Mundiales han tenido una lógica de territorio, clima, adaptación y tradición que pocas veces se quiebra. En 2026, Argentina y Brasil volverán a mirar esa historia como un guiño; las potencias europeas, como una oportunidad para cambiarla.Lionel Messi tras la derrota con Alemania en el Mundial Brasil 2014, consagrando por primera vez a un europeo en el continente americanoDIEGO AZUBEL - EPAPara México, la palabra maldición tiene un nombre propio: el quinto partido. El seleccionado mexicano solo jugó cinco encuentros en un Mundial una vez, en 1986, cuando fue anfitrión. Desde entonces, esa barrera se convirtió en una obsesión nacional. Y este año, se le suma un duelo más previo, con los 16avos.La secuencia es larga y dolorosa: Bulgaria lo eliminó en octavos en 1994; Alemania lo dejó afuera en 1998; Estados Unidos lo golpeó en 2002; la Argentina fue su verdugo en 2006 y 2010; Países Bajos lo sacó en 2014; Brasil lo frenó en 2018, y en Qatar 2022 ni siquiera logró superar la rueda de grupos. Que compartió con la albiceleste en el recordado partido que destraba Messi. Ahora, como uno de los organizadores, México vuelve a tener una oportunidad cargada de simbolismo: romper la frontera justo en casa.Los jugadores de la selección de México tras quedar eliminados en la primera ronda de la Copa Mundial tras vencer 2-1 a Arabia Saudí, en el estadio Lusail de QatarEl Mundial 2026 también puede ser el torneo de las marcas personales. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo están ante la posibilidad de convertirse en los primeros futbolistas en disputar seis Copas del Mundo. En el caso del argentino, tiene la programación a su favor: juega un día antes que CR7, para ser el primero en alcanzar ese registro por el calendario de partidos. Guillermo Ochoa, a sus 40 años, también aparece en esa carrera histórica con la selección mexicana.El 10 y capitán de la selección argentina, además, llega con otros récords al alcance. Ya es el futbolista con más partidos disputados en Mundiales, con 26, y puede estirar esa marca. También suma 13 goles, a tres del récord absoluto de Miroslav Klose, que lidera con 16. El francés Mbappé, con 12 y todavía con edad para otro Mundial más, aparece como la amenaza más fuerte para ese registro.Kylian Mbappé y Lionel Messi, durante la tanda de penales de la final del mundo de Qatar 2022DeFodi Images - DeFodi ImagesCristiano Ronaldo, en cambio, carga una mala racha inesperada: nunca marcó un gol en partidos de eliminación directa de un Mundial. Anotó en cinco competiciones distintas, un récord extraordinario, pero todavía no pudo hacerlo en la etapa más pesada del torneo. En 2026, con 41 años, tendría una última oportunidad para corregir esa ausencia. Y soñar con llevar a Portugal hacia el ansiado título.El nuevo Mundial promete ampliar el mapa, pero también pondrá a prueba la memoria del torneo. México irá contra su propio techo. África, Asia y Concacaf buscarán romper una final que siempre les fue ajena. El número uno del ranking tiene la oportunidad de acabar con una racha que lleva más de tres décadas. Y las potencias europeas y sudamericanas volverán a discutir una supremacía que, hasta ahora, ningún formato consiguió alterar.En 2026 no solo se jugará otra Copa del Mundo. También se pondrán en juego varias historias que el fútbol viene repitiendo desde hace demasiado tiempo.Mundial 2026Selección argentinaSelección de México
Las rachas y récords que el Mundial 2026 pone otra vez en juego y pueden romperse
La estadística que persigue al líder del ranking FIFA; México vuelve a perseguir el famoso quinto partido; Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, en seis Copas











