Nada menos que 92 días de aventura culminaron el jueves con uno de los rituales más esperados de cada edición. Jorge Javier Vázquez reunió a los seis concursantes que siguen en pie en Supervivientes para anunciarles que había llegado el momento de mudarse al lugar más emblemático del concurso: Cayo Paloma.El presentador les pidió atención y les dio un minuto y medio para recogerlo todo, incluido el fuego: "Lo que no esté dentro de la barca, lo perdéis". Los supervivientes echaron a correr para no dejar nada atrás y emprendieron el trayecto hacia la isla.Durante el viaje, Jorge Javier repasó lo que habían conseguido en casi tres meses. "Han luchado como titanes, como jabatos, como auténticos héroes", afirmó el presentador. Aunque también les advirtió de que Cayo Paloma no sería un descanso: tierra mínima, viento constante, pesca difícil y frutos silvestres escasos.La llegada a la isla arrancó las primeras reacciones. Maica exclamó "¡Qué bonito!" nada más bajar de la barca. Aratz la llamó directamente "paraíso". Jorge Javier cerró el momento con una sola frase: "Solo los mejores se merecen estar ahí".No obstante, Jorge Javier ya les avisó de que la isla no sería un remanso de paz. La porción de tierra es mínima, el viento no cesa y los recursos escasean. "La apariencia es idílica", reconoció el presentador, "pero pescar es muy difícil y los frutos silvestres escasean".