El vehículo explorador Rosalind Franklin, perteneciente a la misión ExoMars, centrará sus esfuerzos en una vasta extensión de arcilla en el planeta rojo con el objetivo de hallar rastros de vida pasada. El hallazgo de que estos depósitos minerales superan las estimaciones previas refuerza las teorías sobre un pasado húmedo y habitable. Según un nuevo estudio publicado por la Agencia Espacial Europea (ESA), la magnitud de estos componentes sugiere que las llanuras de la región de Oxia Planum, el sitio seleccionado para el aterrizaje del robot, estuvieron modeladas por una masa de agua de gran escala. La presencia de minerales arcillosos es un indicador crucial para los astrobiólogos, debido a que estos elementos requieren agua líquida para su formación. Los datos actuales abren una ventana para comprender mejor el clima primitivo de Marte y su evolución ambiental. Una de las hipótesis principales que maneja el equipo científico postula que un vasto océano profundo, de varios kilómetros de profundidad, cubrió el lugar de aterrizaje hace aproximadamente cuatro mil millones de años, dada la fisonomía de cuenca abierta de la zona.

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