La Sociedad Rural Argentina celebró este jueves la puesta en valor de la histórica sede de Florida 460, la antigua casona donde en julio inaugurará Casa República. Se trata de un nuevo espacio institucional, gastronómico y cultural.En el marco de las actividades conmemorativas por los 160 años de la institución, el evento incluyó el tradicional corte de cintas y el descubrimiento de la placa conmemorativa, del que participaron el expresidente Enrique Crotto, y las señoras Mercedes Miguens y Dolores BiolcatiDel acto también participaron Daniel Scioli, secretario de Turismo y Ambiente, Luis Petri, exministro de Defensa y actual diputado, además de autoridades de la SRA, representantes del ámbito empresarial, referentes de la cultura e invitados especiales. Además estuvo Marcos Pereda, vicepresidente actual de la entidad pero distanciado de Pino, y ahora candidato de la oposición en el espacio "Renovación con Unidad".Durante el acto, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, resaltó la recuperación de la emblemática residencia de Florida 460 y aseguró que el proyecto representa una forma de preservar el patrimonio institucional mientras se le otorga una nueva proyección hacia el futuro. “Preservar no significa inmovilizar. Significa encontrar la mejor manera de proyectar hacia el futuro aquello que recibimos de generaciones anteriores”, afirmó Pino. Durante su discurso, recordó que pocos meses después de asumir la presidencia de la SRA, la entidad trasladó su sede social al edificio ubicado junto al predio ferial de Palermo. A partir de entonces comenzó un largo proceso para definir qué hacer con la histórica residencia de Florida. “Tuvimos muchas idas y vueltas, diferentes ideas y proyectos”, relató.En ese recorrido, Pino destacó especialmente el papel de Fernando Hernández, integrante de la comisión directiva de la entidad, quien acercó la propuesta que terminó convirtiéndose en Casa República.El presidente de la Rural destacó que, tras más de un año de obras, el edificio recuperó gran parte de su esplendor original. “Hoy volvemos a ver en pie un espacio que forma parte de nuestra memoria institucional y de la identidad de la ciudad, preparado para proyectarse hacia el futuro”, expresó.Pino remarcó además el valor simbólico que tiene el inmueble para la entidad agropecuaria. Recordó que durante décadas fue escenario de reuniones, debates y decisiones relevantes para la historia de la organización. Por eso, aseguró que genera una “profunda alegría” verlo renacer con una propuesta que conserva ese legado y al mismo tiempo le otorga una nueva función.Uno de los aspectos más destacados de Casa República será su apertura al público a partir del próximo 9 de julio. El espacio ofrecerá una propuesta centrada en la gastronomía, la cultura, el arte y las tradiciones argentinas, con una mirada federal que buscará representar a todas las regiones del país. Para Pino, esta iniciativa permitirá tender nuevos puentes entre el campo, la ciudad y la sociedad.“Estamos convencidos de que este será un nuevo punto de encuentro para los argentinos y también para quienes visiten nuestro país. Un espacio donde la tradición y la innovación convivirán mostrando lo mejor de nuestra cultura”, sostuvo.Según indicaron desde la entidad, la restauración contempló una intervención integral destinada a preservar la identidad arquitectónica original del inmueble y adaptarlo a nuevos usos contemporáneos. Los trabajos demandaron más de doce meses y contaron con la participación de más de cien especialistas y trabajadores de distintos oficios.Entre las principales tareas realizadas se destacaron la recuperación de la fachada histórica, la restauración de molduras, vitrales, pisos y salones patrimoniales, la reconstrucción de la cúpula central, la puesta en valor de mobiliario y piezas originales, y la renovación completa de las instalaciones del edificio.Asimismo, la propuesta gastronómica estará a cargo del cocinero Martiniano Molina y contará con restaurante, café y bar, con una carta inspirada en los sabores argentinos y elaborada a partir de productos de excelencia provenientes de distintas regiones del país. El espacio incluirá además una cava privada, salones para reuniones, un auditorio y una propuesta comercial integrada por marcas representativas de la industria nacional.La historia del emblemático edificioLa actual sede de la Sociedad Rural Argentina es uno de los edificios patrimoniales más emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires, ubicada sobre la calle Florida al 460. Según explicó el investigador en historia y religión, Gerardo Di Fazio, quien participó del evento, está fue diseñada por el arquitecto belga Jules Dormal e inaugurada en 1902 como residencia de la familia Peña-Blayer. Su construcción reflejó el refinamiento y la opulencia de la élite argentina de comienzos del siglo XX.La obra fue impulsada por Adela Blayer Villarrasa de Peña y el doctor Juan Gregorio Bautista Peña Zelaya, quienes participaron activamente en cada detalle del proyecto, desde el diseño hasta la decoración. Sin embargo, continuó narrando Di Fazio, la historia de sus propietarios estuvo marcada por la brevedad: Adela falleció el mismo año de la inauguración del palacio y Peña Zelaya continuó viviendo allí hasta su muerte en 1908.Entre los integrantes más destacados de la familia se encontraba Julio Peña Blayer, hacendado y abogado, representante de la tradicional oligarquía porteña vinculada al modelo agroexportador argentino. Considerado uno de los últimos habitantes de la residencia antes de su venta, ligado tanto a la actividad rural como a los círculos sociales más influyentes del país.El experto apuntó que desde el punto de vista arquitectónico, "el edificio responde al academicismo francés, con mansardas, balaustradas, ornamentación profusa y una composición simétrica que reflejaba el gusto afrancesado de la clase alta argentina". Tras ser adquirido por la Sociedad Rural Argentina entre 1920 y 1925, el palacio pasó a funcionar como sede institucional y, más de un siglo después de su construcción, continúa siendo un símbolo del esplendor de la Buenos Aires de principios del siglo XX. Hoy, conocido indistintamente como Palacio Peña o Residencia Peña, sigue en pie como uno de los últimos grandes palacios históricos que se conservan sobre la calle Florida, constituyéndose en un testimonio tangible de la época en que Buenos Aires buscaba consolidarse como una metrópoli moderna, elegante y cosmopolita.