La manifestación estudiantil en contra de los recortes presupuestarios y la megarreforma económica del Gobierno de chileno de José Antonio Kast, que se discute en el Senado, dejó una imagen que ha generado amplio revuelo: una joven con el rostro ensangrentado sujetada por los brazos por dos carabineros. La oposición acusa a la Administración de derecha de haber reprimido desmedidamente la manifestación de este miércoles en Santiago, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), mientras que en el Palacio de La Moneda se defienden de los señalamientos. Beatriz Contreras, jefa regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de la Región Metropolitana de Santiago, señaló que el organismo recibió una denuncia por la detención y posterior traslado a un hospital de una estudiante universitaria. En respuesta a las repercusiones del caso, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, escribió en X que “una sociedad que aspira a vivir en paz no puede normalizar la violencia ni victimizar de manera selectiva”. Sostuvo, además, que la “opinión pública también debe considerar a los tres civiles heridos, a los tres carabineros lesionados resguardando el orden público y la gravedad de 35 detenidos, tres de ellos por portar bombas molotov”. Y agregó que “el deber del Estado es cuidar a todas las personas, resguardar el orden público y respaldar a quienes protegen a los chilenos”.El impacto de la fotografía trascendió las fronteras chilenas. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, publicó en X una reacción a la imagen de la estudiante: “Ojalá en Colombia no vuelva a pasar esto que pasó con Duque y ahora vuelve a [suceder en] Chile”. La joven herida es una estudiante de cuarto año de Derecho de la Universidad de Chile que, según Contreras, presentaba lesiones graves y, de acuerdo con lo informado por personal médico, “requería intervención en pabellón”.Las fotografías, captadas por la agencia Reuters, muestran a la estudiante con el rostro cubierto de sangre mientras era sujetada por carabineros. En una de las imágenes, la joven sostiene con una mano lo que parece ser una acreditación colgada al cuello, en la que apenas se alcanza a distinguir parte de una palabra —“obs”—, mientras el resto permanece cubierto por la sangre. También porta un bolígrafo. El profesor Claudio Nash, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, afirmó en su cuenta de X que la alumna participaba en la movilización como observadora. Sin embargo, Germán Codina, delegado presidencial de la Región Metropolitana, dijo sobre las heridas de la joven: “Probablemente fue una piedra lanzada por gente que estaba dentro de la manifestación la que puede haber dañado y herido a esta mujer. Obviamente hay que investigarlo y establecer las responsabilidades. Nos parece que en la confusión que hay, evidentemente se hace muy difícil, pero obviamente nos preocupa y nos parece adecuado que Carabineros rápidamente la haya asistido y trasladado hasta un recinto asistencial, para que se pudiera constatar su lesión”. La autoridad, que hizo estas declaraciones en T13 el miércoles en la noche, agregó que la estudiante se encontraba en calidad de apercibida porque “al parecer ella también era parte de los disturbios que se estaban generando a la altura del GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral)”. Los incidentes ocurrieron después de que la marcha arrancara el miércoles, alrededor de las 10.30 de la mañana, desde la Plaza Baquedano, un punto emblemático de Santiago por ser epicentro de protestas y celebraciones. La movilización pretendía avanzar por la avenida Bernardo O’Higgins (Alameda) hasta el Palacio de La Moneda, pero el recorrido fue interrumpido por las fuerzas de orden público debido a que la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana no autorizó ese tramo. El permiso contemplaba únicamente el trayecto entre Los Héroes y la estación de Metro Ecuador. Los estudiantes, sin embargo, mantuvieron la convocatoria original y denunciaron la modificación del recorrido a último momento por parte de las autoridades.La oposición culpó al Ejecutivo de haber sido represivos con los manifestantes. Constanza Martínez, presidenta del Frente Amplio, el partido del expresidente Gabriel Boric, aseguró que “el Gobierno de Kast transformó una movilización estudiantil legítima en contra de los recortes en una confrontación que terminó en represión desmedida: cambió el recorrido a última hora, se cerró al diálogo y no permitió que se desarrollara (…) La autoridad tiene el deber de resguardar tanto el orden público como el derecho a manifestarse”. El hijo de Kast y diputado del Partido Republicano, José Antonio Kast Adriasola, ha entrado al centro de la discusión. “No marcharon en cuatro años [los estudiantes] y ahora vuelven a pisar la calle. No sorprende a nadie, si siempre han sido la caja de resonancia de la izquierda”, dijo. Lo que fue respondido por la parlamentaria opositora Emilia Schneider: “Mejor dígale a su padre y presidente que deje de recortar educación. Aproveche que tiene línea directa”. Según el balance oficial, unas 4.500 personas participaron en la protesta, que terminó con 35 detenidos – entre ellos, tres acusados por portar bombas molotov– y varios heridos. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes y profesores, protestaban contra algunas de las principales medidas impulsadas por el Gobierno de Kast: los recortes presupuestarios en distintos ministerios, incluido el de Educación; la megarreforma —una iniciativa bautizada Reconstrucción Nacional—, que reduciría la recaudación tributaria; y el proyecto Escuelas Protegidas que establece medidas como la revisión de mochilas y la suspensión de la gratuidad universitaria por cinco años para personas que hayan cometido delitos dentro de colegios. Nahuel Godoy, 20 años, un estudiante universitario que acudió a la marcha, dijo a EL PAÍS que estaba preocupado por la dirección que está tomando Chile en materia de educación: “Me preocupa que se pierdan beneficios. La pérdida de derechos sociales solo aumentará la brecha de desigualdad en Chile, la que ya es profunda”.
El Gobierno de Kast acusa al movimiento estudiantil de victimizarse tras la marcha que dejó una joven herida grave
La imagen de una universitaria ensangrentada remueve a la opinión pública, un incidente que ha provocado incluso una reacción del presidente colombiano Gustavo Petro










