John Bolton, el que fuera consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump en su primer mandato y que se convirtió tras su cese en un duro crítico del actual presidente de Estados Unidos, se declarará culpable de manejo indebido de documentación clasificada, según han adelantado medios estadounidenses este jueves.El Departamento de Justicia imputó a Bolton, de 77 años, en octubre pasado con 18 cargos por filtración de información clasificada, en unas semanas en las que también fueron imputados, por cargos no relacionados entre sí, otras figuras a las que Trump percibe como enemigos y contra las que busca venganza. En agosto pasado, agentes del FBI registraron la vivienda y la oficina del antiguo colaborador presidencial.La sentencia en caso de culpabilidad por un cargo de retención ilegal de documentación de seguridad nacional puede acarrear, según la gravedad del caso, hasta cinco años de prisión. En los casos considerados leves, puede saldarse con una simple multa y sin pena de cárcel. Según la agencia de noticias AP, Bolton ha llegado a un acuerdo con la fiscalía para declararse culpable del cargo de retención ilegal de documentos de seguridad nacional sensibles y ha aceptado pagar una multa de más de dos millones de dólares. Los registros judiciales indican que Bolton tiene previsto comparecer el próximo día 26 ante un tribunal para cambiar su declaración. Inicialmente, se había declarado inocente de todos los cargos que se le imputan, diez por retención de información relacionada con la defensa nacional y ocho por la transmisión de ese tipo de información.El caso de Bolton se consideraba diferente del de otros supuestos enemigos de Trump investigados por el Departamento de Justicia y cuyos casos acabaron siendo finalmente desestimados, como el exdirector del FBI James Comey —aunque contra él se han vuelto a presentar nuevos cargos recientemente— o la fiscal de Nueva York, Letitia James. El antiguo consejero de Seguridad Nacional estaba en el punto de mira de la Agencia Central de Investigaciones desde hacía casi cuatro años, cuando la policía federal le abrió una investigación por ese supuesto manejo y transmisión de información clasificada.Trump ha hablado en diversas ocasiones en favor de que Bolton compareciera ante los tribunales. Tras conocerse su imputación, el presidente se refirió a él como un “mal tipo”, pero negó que hubiera estado al corriente del caso.Inmediatamente después de que se hiciera pública su imputación, el exconsejero de Seguridad Nacional había asegurado que tenía “muchas ganas de pelear” para defender su conducta, que considera lícita, “y sacar a la luz el abuso del poder” de Donald Trump. El pliego de cargos contra el antiguo asesor presidencial sostiene que Bolton, de 72 años, compartió información confidencial con dos miembros de su familia —su esposa y su hija, según los medios estadounidenses— con vistas a utilizarla en un libro que estaba escribiendo. Ese material incluía notas tomadas durante reuniones de inteligencia y conversaciones con líderes y altos cargos de otros países.Bolton, una de las caras más reconocibles del equipo de gobierno del primer mandato de Trump, fue embajador ante la ONU durante el periodo de George W. Bush (2001-2009) antes de convertirse en el tercer consejero de Seguridad Nacional del actual presidente en su primera legislatura. Este neoconservador, considerado halcón en política exterior, ocupó el cargo en la Casa Blanca trumpista durante 17 meses. En esa etapa chocó con frecuencia con el presidente sobre cómo proceder en todo un abanico de asuntos geopolíticos. Desde Corea del Norte, con cuyo líder, el autócrata Kim Jong-un, Trump quería reunirse —lo hizo tres veces—, a Afganistán e Irak.El entonces asesor publicó tras su dimisión en 2019 un libro de memorias, The Room Where It Happened (La habitación donde ocurrió), sobre su etapa en el Ala Oeste de la Casa Blanca. La oficina presidencial trató de impedir, sin éxito, que el volumen llegara a imprenta, asegurando que contenía material clasificado.