CÓRDOBA.- La investigación del femicidio de Agostina Vega en Córdoba se centra ahora en determinar si hay más responsables, no en cuanto a la autoría material del crimen, sino en quienes podrían haber conocido las actividades espurias del único imputado y detenido, Claudio Barrelier. Los restos de Agostina fueron enterrados este mediodía en el cementerio de Colonia Tirolesa sin que la familia de la niña pudiera superar los enfrentamientos de sus integrantes. Anoche, el velatorio se hizo en tandas para que los deudos allegados al padre y a la madre no compartieran la sala para evitar eventuales situaciones de tensión.Melisa Heredia, la madre de Agostina, continúa internada. La Justicia espera a que mejore para poder llevarla a declarar nuevamente como testigo.Ayer, tal como informó LA NACION, se hicieron nuevos procedimientos en la casa del barrio Cofico donde Agostina fue asesinada. Se removieron los artefactos del baño de la planta baja y se levantó parte del piso. Los investigadores no solo procuran determinar si alguna persona pudo haber colaborado con Barrelier antes o después del crimen; también averiguan si pudieron haberse producido otros casos delictivos similares en ese lugar.Fernanda Alaniz, abogada de Gabriel Vega, el padre de la niña, aseguró que podría haber otras víctimas de Barrelier. Aunque, tras el hallazgo del cadáver de Agostina, la causa inicialmente caratulada como privación ilegal de la libertad pasó a ser calificada como femicidio, el acusado aún no ha sido indagado por la nueva imputación y continúa en el área psiquiátrica de la cárcel de Bouwer. Según pudo saber LA NACION, el fiscal Raúl Garzón espera delinear con más detalle el cuadro situacional en torno al hecho criminal y a los movimientos de los principales protagonistas conocidos de la trama antes de sentar a Barrelier en su despacho.Los investigadores siguen cruzando el contenido de los diferentes teléfonos móviles secuestrados y aseguran que hay varias pistas derivadas de ese trabajo que ahora deben seguir. Según informaron fuentes de peso en el caso, en la pesquisa trabajan aproximadamente 150 personas.El bar Wachitas, donde trabajaba Soledad, la expareja de Barrelier que le prestó el Ford Ka negro en el que el acusado trasladó los restos de Agostina hasta el descampado de Ampliación Ferreyra, fue clausurado por la Municipalidad. Ya había sido allanado por la Justicia. La mujer aún es considerada testigo en la causa. Pero eso podría cambiar.Ayer, el fiscal Garzón −confirmado al frente del caso por el fiscal general Claudio Lezcano, a pesar de los cuestionamientos que tuvieron su pináculo durante la marcha por Ni Una Menos− decretó el secreto de sumario de la causa por el plazo de diez días.Este tipo de decisiones suele preceder a decisiones de peso en el curso de las investigaciones penales. En este caso en particular, distintas fuentes intuyen que podría haber nuevas imputaciones y, eventualmente, detenciones.Calificadas fuentes judiciales confiaron a LA NACION que el análisis está centrado en el primer círculo en torno a los principales protagonistas del caso: Barrelier, por supuesto, pero también la madre de la víctima. Por caso, concita especial atención de los investigadores el rol de un hombre que en las primeras horas habría acompañado a Melisa Heredia en la búsqueda de Agostina; ese hombre es amigo tanto de ella como del, hasta ahora, único detenido.El fiscal Garzón pretende reconstruir todos los movimientos de esas personas de interés para la causa, anteriores y posteriores al hecho.El hombre que vivía en la misma casa de Barrelier, en el piso de arriba, habló con varios medios. Explicó que no solo no había escuchado nada el sábado 23 a la noche, sino que nunca vio movimiento de mujeres ni sospechó de drogas en la casa.Un elemento es insoslayable: hace un año, una mujer salió corriendo, semidesnuda y con ataduras en las manos, de la casa de Juan del Campillo 878; denunció que quien la había obligado a quitarse la ropa, a punta de pistola, había sido Barrelier, que por esa causa estuvo preso 20 días en mayo de 2025 y sigue imputado por privación ilegal de la libertad.El fiscal Garzón ordenó decenas de medidas de prueba. Una de ellas, según pudo saber LA NACION, es un peritaje acústico con el que se busca establecer si desde las propiedades aledañas (entre ellas, el departamento de la planta alta en el que vive aquel hombre que habló con los medios junto a su pareja y un bebé) pudo haber escuchado algo, tanto con música alta encendida como en silencio.Por otra parte, los peritos criminalísticos analizan los múltiples elementos secuestrados hasta el momento tanto en la escena del crimen como en el descampado de Ampliación Ferreyra donde, en las últimas horas, fueron hallados más restos de Agostina y siguen buscando los que restan.Una de las cosas que llamó la atención de los investigadores, con respecto a los hallazgos, es que no aparecieron aún las dos heladeras portátiles en las que fueron trasladados parte de los restos hasta el descampado para ser descartados en ese lugar. Sí se encontró un elemento clave que fue usado para realizar la remoción de tierra con la que se pretendió ocultar el cadáver de la adolescente.Las fuentes judiciales consultadas por LA NACION dijeron que el cuerpo de la víctima aportó “mucha evidencia” que todavía debe ser analizada. Y lo mismo ocurrió con la escena del crimen, de donde se secuestraron múltiples elementos de interés para la reconstrucción de los hechos.
El femicidio de Agostina Vega: el fiscal decretó el secreto de sumario y amplía la pesquisa a más personas
Ayer volvieron a allanar la casa de Claudio Barrelier, por ahora el único detenido del caso; los restos de la víctima fueron inhumados este mediodía














