Ucrania ha lanzado en la madrugada de este miércoles más de 350 drones contra 15 regiones de Rusia, incluidas Moscú y Leningrado (donde se encuentra la ciudad de San Petersburgo), según el Ministerio de Defensa ruso y las autoridades locales. El servicio de prensa del Gobierno de San Petersburgo ha reconocido que algunas infraestructuras críticas de los distritos de Krónstadt, Kírov y Krasnoselski han sido dañadas. “En estos momentos se trabaja en paliar las consecuencias. Varias personas resultaron heridas. No hay muertos”, añadieron las autoridades sin dar detalles. Donde sí han fallecido al menos ocho civiles y otros 11 han resultado heridos es en Donetsk (territorio de Ucrania ocupado por Rusia), tras el impacto de un dron ucranio contra un autobús de pasajeros, según ha denunciado el líder prorruso de la región, Denís Pushilin, que ha calificado el ataque de “inhumano” y “terrorista”. Pushilin aseguró que el proyectil alcanzó el autobús cuando este se detuvo para recoger pasajeros en la localidad de Yenakiievo. Ucrania, que, al igual que Rusia, niega atacar deliberadamente a civiles, no ha hecho comentarios por el momento.El Gobierno ruso ha anunciado una investigación penal. Un vídeo difundido por los investigadores muestra los restos del autobús de pasajeros estacionado junto a la carretera, con el techo metálico derrumbado, el interior completamente calcinado y todas las ventanas destrozadas.Con su ataque de esta madrugada, Ucrania ha conseguido empañar el inicio de uno de los eventos más importantes del año para el Kremlin, el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, que comienza este miércoles y se extenderá hasta el sábado. El presidente ruso, Vladímir Putin, intervendrá el viernes en una extensa charla donde abordará la situación interna del país y su guerra contra el país vecino.Una inmensa columna de humo se alzaba esta mañana sobre San Petersburgo a la vista de los miles de visitantes del evento, gran parte de ellos extranjeros. Una refinería cercana a la ciudad ha sido golpeada, al menos 50 drones fueron derribados de madrugada por las defensas rusas y decenas de vuelos han tenido que ser anulados en el aeropuerto internacional de la segunda mayor urbe de Rusia.Las autoridades no habían cortado internet en San Petersburgo. Generalmente, el Kremlin sí impone esa restricción en otras regiones rusas, las fronterizas con Ucrania, alegando que es necesario para dificultar los constantes ataques de los drones ucranios. Pero esta vez Moscú no ha considerado necesario bloquear la red por motivos de seguridad durante el arranque del foro más importante del país.El ataque sobre San Petersburgo y su región, Leningrado, se extendió desde las 2.00 hasta las 7.00 de la mañana, y alcanzó una instalación petrolera estratégica de Rusia, la terminal de Kírov. Se trata de uno de los mayores complejos de transbordo de hidrocarburos del mar Báltico, con una capacidad de procesamiento de más de 12 millones de toneladas anuales.En esta región fueron derribados 59 drones, según afirmó el gobernador local, Alexandr Drozdenko. Una corbeta Ucrania ha asegurado que uno de los blancos alcanzados en los muelles de Krónstadt, en la región de San Petersburgo, es la corbeta rusa Boiki. Y ha difundido un vídeo en el que ese buque de guerra es alcanzado por sus drones. Las autoridades rusas, sin embargo, no han confirmado ningún ataque contra sus embarcaciones. Según Kiev, la corbeta Boiki ha escoltado estos años a los petroleros de la llamada flota en la sombra con la que Rusia burla las sanciones internacionales a las que está sometida por la invasión de Ucrania.En Tambov, al sur de Moscú, fueron alcanzados varios apartamentos y una biblioteca, según el gobernador de la provincia, Yevgueni Pervyshov. No hubo víctimas en un ataque cuyo objetivo, según un análisis del canal Astra, era la planta Progress, que fabrica componentes para aviones y misiles y que ya había sido blanco del ejército ucranio en 2024 y 2025.El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó del derribo de 22 drones que se dirigían a la capital rusa. Según pudo constatar Efe, al sur de Moscú se oyeron varias explosiones en la noche del martes y la madrugada del miércoles. Los aeropuertos moscovitas de Vnúkovo y Domodédovo, en el sur de la capital, interrumpieron sus operaciones en dos ocasiones.Este ataque de Ucrania se produce apenas 24 horas después del masivo bombardeo ruso con misiles y drones contra edificios civiles, empresas del complejo industrial militar ucranio e infraestructura crítica de Kiev y otras seis regiones de Ucrania perpetrado en la madrugada del martes. La fuerza aérea ucrania indicó en su parte matutino que se trató de uno de los ataques más masivos de toda la guerra, en el que Rusia empleó 73 misiles de distintos tipos, entre ellos 33 de tipo balístico, y 656 drones de larga distancia. Murieron al menos 23 civiles.“Esto no terminará nunca”La imagen de San Petersburgo tras los bombardeos de esta madrugada está cubierta por las columnas de humo. Una de ellas se eleva desde la isla de Krónstadt, tras el complejo residencial de la avenida de los Patriotas, donde impactó uno de los drones. No ha habido heridos, pero los nervios están a flor de piel. No es la primera vez que este tranquilo barrio sufre un bombardeo. Sus edificios se encuentran justo en el camino a los astilleros. “Oí cómo llegaban los drones. Cómo los derribaban y explotaban”, relata Anastasiya, vecina del bloque anexo al dañado. “¿Para qué estás hablando con ellos [los ucranios]? ¡Hay que cubrir Kiev de misiles!”, interrumpe la conversación un hombre antes de montar en su coche, aparcado bajo la fachada destrozada. Otra mujer, María, aboga por la paz. “Está escrito en la Biblia que Dios pondrá fin a todas las guerras”, asevera.“Solo somos gente común, queremos vivir en paz, pasear, cuidar de nuestras familias”, enfatiza esta vecina. “Hay que hacer algo. La gente puede acostumbrarse a esto, pero no es normal. Si los niños crecen en estas condiciones, ¿se acostumbrarán a matar? No debería ser así”.El cansancio de la guerra es notable en muchos vecinos del barrio. “Es terrible, con niños por aquí”, lamenta Stanislav, trabajador de una peluquería. “Esto probablemente no terminará nunca. Incluso si acaba la fase activa de las acciones militares en Ucrania, los jojlí [término racista contra los ucranios] seguirán; son vengativos por naturaleza y nunca les hemos caído bien”, dice este ruso de 45 años.No obstante, reconoce que también “es complicado tener una opinión positiva de las autoridades rusas”. Stanislav podría poner fin a las hostilidades “hoy mismo”. “Ha muerto mucha gente. De mi entorno, hasta tres personas; del de mi mujer, entre tres y cinco”, afirma. Echa de menos la época en la que podía cruzar con normalidad a la fronteriza Finlandia y no necesitaba usar VPN [una plataforma digital para sortear los cortes de internet] para hablar por teléfono. “En Rusia no cuentes con que las cosas irán a mejor, porque en realidad lo mejor ya ha pasado. Si hace dos años pensaba que las cosas iban mal, ahora veo que se estaba hasta bien entonces”, resume.