El presidente Gustavo Petro, conocido también por ser un político obstinado, ha terminado por ceder. En la mañana de este jueves, el comité promotor de una Asamblea Nacional Constituyente impulsada por el mandatario colombiano se dispone a informar que ha desechado la idea de convocar ese mecanismo para reformar la Constitución, vigente desde 1991. El plan, con el que el jefe del Estado ha insistido durante buena parte de su periodo presidencial, había despertado tanto críticas en la mayor parte de la clase política como temores en la ciudadanía. Ante la posibilidad de heredar esos temores y de dificultar adhesiones al candidato presidencial de su partido, el senador Iván Cepeda, Petro ha optado por desistir de su plan, según ha confirmado EL PAÍS, en un movimiento que puede cambiar el panorama electoral en Colombia a 17 días de las votaciones definitivas.El asunto ha avanzado en varias reuniones a lo largo de estos tres días. Petro se reunió con los miembros del comité promotor en la noche del miércoles en la base aérea militar de Bogotá, Catam, y allí han definido el pronunciamiento de este jueves. El comité había recogido casi dos millones de firmas en respaldo de la iniciativa.El líder indígena wayúu Armando Wouriyu Valbuena, miembro del comité promotor de la Asamblea Nacional Constituyente, ha dicho en un comunicado que la decisión de retirar el proyecto obedece a la necesidad de construir “consensos amplios” que permitan “consolidar una gran alianza por la vida, capaz de frenar el avance de los sectores de extrema derecha” en el país. También ha agradecido a los ciudadanos que se habían sumado a la iniciativa y ha anunciado que, en adelante, concentrarán sus esfuerzos en impulsar la candidatura de Iván Cepeda y Aida Quilcué y en construir un “Gran Acuerdo Nacional”.La primera vez que Petro mencionó la posibilidad de convocar una constituyente fue en marzo de 2024. Aquel día, en un discurso en Cali y ante el estancamiento de sus reformas en el Congreso, el presidente dijo: “La Asamblea Nacional Constituyente debe transformar las instituciones para que le obedezcan al pueblo su mandato de paz y de justicia, que es fácil de lograr en Colombia”. De inmediato se desató una andanada de críticas ante la promesa incumplida de no reformar el Estado una vez llegara al poder. Tan delicado era el asunto que, cuando Petro era candidato presidencial en 2018 -para las elecciones en las que ganó Iván Duque-, un grupo de políticos de centro liderado por el exalcalde de Bogotá Antanas Mockus hizo firmar al por entonces aspirante de la izquierda un decálogo en piedras de mármol. Uno de esos mandamientos era no convocar una constituyente.A lo largo de su mandato como presidente, Petro siguió hablando de su plan para reformar la Constitución, aunque casi nunca ofrecía explicaciones ni exponía la manera en que lo pondría en marcha. El pasado 1 de mayo, en un discurso en Medellín por el Día del Trabajador, lo que hasta entonces sonaba como un proyecto -que seguía despertando temores- empezó a tomar forma. “Fui elegido solamente con un objetivo: volver realidad el Estado Social de Derecho que proclama, como orden y mandato, la Asamblea Nacional Constituyente”, dijo, ante una multitud exaltada. Y casi de inmediato se anunció la creación de un comité promotor con figuras del entorno presidencial, cuyo objetivo era el de recoger cinco millones de firmas a favor de la Constituyente para el 20 de julio próximo, fecha en que inicia funciones el nuevo Congreso.La coyuntura electoral, sin embargo, terminó por atravesarse en los planes. Durante la campaña, Cepeda respondió en varias ocasiones que no impulsaba la Constituyente, sino un acuerdo nacional, pero nunca la desechó e incluso mencionó que no descartaba acudir a la figura. Las encuestas, que dieron por meses a Cepeda como líder inamovible en la carrera por la Presidencia, no acertaron en el resultado final: el ultraderechista Abelardo de la Espriella se impuso en la primera vuelta con más de 10 millones de votos, casi 700.000 por delante de Cepeda. Buscar apoyos ya no era una posibilidad, sino una necesidad, si se quería lograr la victoria el 21 de junio.Algunos de los políticos más notorios del centro, como el candidato presidencial Sergio Fajardo -que obtuvo poco más de un millón de apoyos el domingo pasado- o el excandidato vicepresidencial Juan Daniel Oviedo, se negaron a tomar partido por alguno de los dos contendores restantes. Entre sus motivos para no inclinarse por Cepeda mencionaron la constituyente. Con tres semanas de vértigo por delante para reducir esa distancia y conseguir respaldos políticos y ciudadanos que acerquen a la izquierda a una nueva victoria, Petro ha desistido de una de sus mayores obsesiones. A cambio, puede inyectar vida a una campaña que parecía languidecer en medio de la confusión por su derrota.
Petro cede en su obstinación y desecha la idea de convocar una Constituyente
El comité que promovía la reforma a la Constitución de 1991, un proyecto que había despertado críticas y temores, da a conocer la decisión, que reformula el panorama electoral a dos semanas de la segunda vuelta










