Hungría, liberada de Viktor Orbán y su incómodo vínculo con Rusia, empieza a levantar los vetos en la Unión Europea a todo lo que tenía que ver con ayudar a Ucrania. Y Bruselas, ansiosa por aprovechar esta ventana de oportunidad que se ha abierto con la llegada al poder de Péter Magyar, no quiere perder un solo minuto: nada más anunciar Budapest, el pasado miércoles, que levantaba el veto a las negociaciones para la adhesión de Ucrania a la UE, los Veintisiete iniciaron los preparativos para abrir el primer bloque de negociaciones formales. Un proceso en el que estará también Moldavia y que habitualmente tarda años en ser culminado. La decisión de Magyar llegó cuando los embajadores permanentes de la UE estaban reunidos en Bruselas y, según la presidencia de turno chipriota del Consejo de la UE, el movimiento fue inmediato. Los representantes de los Estados miembros añadieron un punto sobre Ucrania y Moldavia a su agenda e iniciaron el proceso de la apertura formal del primer cluster, uno de los seis bloques temáticos en los que se dividen los más de 30 capítulos preceptivos de negociación. Estos van desde garantías en torno al Estado de derecho a reformas económicas que los candidatos deben cumplir para poder ser aceptados como miembros plenos. La idea es que el inicio de este proceso sea aprobado formalmente la semana que viene. De esta forma se podrá convocar a mediados de junio en Luxemburgo —en la semana en la que se celebran en esa ciudad varios encuentros ministeriales europeos— sendas conferencias intergubernamentales con Ucrania y Moldavia para continuar los pasos del todavía largo camino de adhesión. Moldavia ha ido de la mano de Ucrania en este proceso que se lanzó en junio de 2022 cuando, poco después del comienzo de la ofensiva bélica rusa, la UE otorgó de forma inusualmente rápida el estatus de candidato a los dos países amenazados por Moscú. Dos años más tarde, en junio de 2024, se iniciaron formalmente las negociaciones de adhesión, aunque desde entonces, Hungría, con Orbán al frente, había bloqueado los siguientes pasos. El nuevo arranque de las negociaciones con Ucrania y Moldavia ha sido celebrado como un “hito en el camino de la integración europea” por la presidencia chipriota de turno, que espera poder afianzar el proceso antes de que, a finales de junio, entregue el testigo a Irlanda, que ostentará la batuta europea hasta final de año. Dublín no ha tardado en asegurar que también trabajará intensamente para que no baje de nuevo el ritmo de las negociaciones. “En la UE se respira un renovado impulso y unidad, e Irlanda está ansiosa por desempeñar su papel como Estado miembro que formó parte de la primera ampliación y como próxima presidencia del Consejo”, dijo la ministra de Exteriores irlandesa, Helen McEntee, en un comunicado. Tanto Ucrania como Moldavia “están trabajando duramente en las reformas, bajo circunstancias extraordinarias, y merecen la oportunidad de unirse a la UE”, agregó.Un giro vertiginosoUna oportunidad que no podría haberse dado sin el giro de Budapest. Los pasos de Hungría desde que Magyar sustituyó formalmente al ultranacionalista Orbán en mayo han sido vertiginosos. Primero fue el crédito de 90.000 millones de euros a Kiev que había bloqueado Orbán y que se liberó apenas 10 días después de su histórica derrota en las elecciones húngaras del 12 de abril. La semana pasada, Bruselas anunció que liberaba más de 16.000 millones de euros para Hungría tras las reformas prometidas por Magyar. Y el miércoles, Magyar compartió que su Gobierno permitirá el inicio de las negociaciones para la adhesión de Ucrania a la UE.El anuncio no es un sí a todo inmediatamente. Magyar se opone a que Kiev se una a la UE mediante un proceso acelerado, pero esa es una postura que Budapest comparte con otros miembros del Consejo. “Si Ucrania logra cerrar los 33 capítulos de negociación en los próximos 10 a 15 años, Hungría apoyará su adhesión, sujeta a un referéndum legalmente vinculante”, anunció el dirigente conservador húngaro este miércoles en la red social X. Hace unos días, el canciller alemán Friedrich Merz propuso crear la figura de miembro asociado para acelerar la incorporación de Ucrania. La propuesta no fue bien recibida en Kiev. Durante el mandato de Orbán, Hungría frenó y dificultó de forma sistemática las sanciones a Rusia y la ayuda a Ucrania. La mala relación entre Kiev y Budapest empeoró durante la campaña electoral, cuando el exdirigente nacionalpopulista decidió apostarlo todo a presentar al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, como principal enemigo de Hungría. El trasfondo de la complicada relación bilateral —a la que se suma la dependencia del Gobierno de Orbán del Kremlin— está en los derechos de la minoría de origen húngaro que reside en la región fronteriza ucrania de Transcarpatia. En su mensaje en redes sociales del miércoles, Magyar anunció un “acuerdo integral con Ucrania para ampliar los derechos lingüísticos, educativos, culturales y políticos de los más de 100.000 miembros de la minoría húngara en Transcarpatia”.El primer ministro aseguró que el Gobierno ucranio incorporará las medidas acordadas a su sistema legal próximamente. Estos compromisos, añadió, también se incluirán en el plan de acción de Ucrania presentado a la Unión Europea. “Si esto sucede, el Gobierno húngaro apoyará la apertura del primer grupo de negociación de adhesión de Ucrania”, prometió.
La UE se prepara para abrir las negociaciones de adhesión de Ucrania tras el levantamiento del veto húngaro
Budapest y Kiev encauzan su relación y dejan atrás el enfrentamiento que se produjo entre los dos países durante la era Orbán











