NoticiaNació el 1 de junio de 1926, en Los Ángeles. Después de una niñez atormentada, logró abrirse paso en el complejo mundo de Hollywood,La comenzón del séptimo año, fue uno de sus grandes éxitos Foto: AFP04.06.2026 06:36 Actualizado: 04.06.2026 06:36
Cada generación ha tenido a través de las décadas un modelo de símbolo sexual justo a su medida como fueron los casos de Pola Negri, Jean Harlow, Ava Gardner y María Félix, en Hispanoamérica, entre otras, incluso replicas menores como Mamie Van Doren, Diana Dors y Jayne Mansfield, sin embargo, Marilyn Monroe las superó a todas. Y fue así como terminó por imponerse en el imaginario colectivo del mundo y cuyos ecos llegan hasta nosotros por cuenta del centenario de su nacimiento a cumplirse este primero de junio.Y eso se debió simplemente a un no sé qué o a un qué sé yo que el laureado director de fotografía Leon Shamroy descubrió cuando le hizo la prueba para que ingresara a la 20th Century Fox: “Sentí un escalofrío, esta chica tenía algo que no había visto desde la época del cine mudo. Poseía la belleza fantástica de Gloria Swanson e irradiaba la misma sensualidad que Jean Harlow. No necesitaba de una banda sonora para contar su historia”, diría más tarde. Nadie podría pensar entonces que Norma Jean Mortensen o Baker, más conocida como Marilyn Monroe, hija de padre desconocido y que fuera entregada dos semanas después del parto a una madre sustituta por los problemas mentales de su progenitora pudiera convertirse, con el paso de los años en la mujer más deseada del siglo XX.La única que tenía las cosas claras a los ocho años, era ella misma: “Decidí que quería ser actriz. Algunos de mis padres adoptivos me mandaban al cine para que saliera de casa y allí me sentaba todo el día y hasta bien entrada la noche y me encantaba”, dijo en su última entrevista concedida a la revista Life y que fue publicada dos días antes de su muerte, en extrañas circunstancias, el 4 de agosto de 1962, a los 36 años. Circunstancias que aún constituyen motivo de investigaciones por especialistas en la materia, entre los cuales descuella el escritor J. Randy Taraborrelli, autor de su biografía más exhaustiva con su obra La vida secreta de Marilyn Monroe (2010).Su historiaA Marilyn Monroe le tocó vivir en su niñez, por un lado, las secuelas de la Gran Depresión de los años treinta de los EE.UU. que obligó a muchos niños a ser internados en hogares de acogida debido a que sus madres tenían que trabajar todo el día por salarios que apenas alcanzan para sobrevivir y, por el otro, los problemas del hecho de ser hija de una joven a la que le habían arrebatado la custodia de sus hijos y ahora afrontaba un embarazo no deseado de padre desconocido, lo que era mal visto en esa época. Y fue en esas tristes condiciones como su madre Gladys Baker Monroe la trajo al mundo el 1 de junio de 1926 en el pabellón de caridad del Hospital General de Los Ángeles, California, según nos cuenta Taraborrelli en su libro.Cayendo así la niña en un espiral ascendente de sucesivos cambios de sitios entre hogares de acogida y orfanatos como si fuera una pelota de ping-pong. Entre 1926, año de su nacimiento hasta 1942, cuando se casó con su primer marido James Dougherty simplemente para no tener que ir otra vez a un sitio de reclusión. La primera estadía estuvo a cargo de Ida Bolender quien prestaba sus servicios de madre sustituta en su casa de habitación, a razón de 25 dólares semanales. Ella manifestaría después que fue su etapa más feliz en que siempre la trató como si fuera su verdadera madre.Al cabo de siete años volvió a reunirse con su madre biológica que vivía en un pequeño apartamento en Hollywood con Grace Atchinson, una vieja compañera de trabajo en Consolidated Film Industries donde eran cortadoras de negativos de películas y que Norman Jean empezó a llamar “Tía Grace”. A esta le concedieron la tutoría legal cuando a su madre en 1934 la internaron en un hospital psiquiátrico y le diagnosticaron esquizofrenia paranoide. Fue una de las personas que más la ayudó a cristalizar sus aspiraciones de ser actriz.Luego pasó a convivir con un matrimonio de actores ingleses que le enseñaron mucho. Pero al irse ellos a trabajar a Londres, Grace decidió internarla un año después, en un orfanato particular, ante la imposibilidad de seguir atendiéndola. Seguidamente se fue a vivir a casa de Ana Lower, una tía de Grace que le brindó una buena estabilidad emocional.Pero ante el temor de sufrir los rigores de otro orfanato, Norma Jean a sus 16 años, se casó por conveniencia con su vecino James Duogerthy, el 16 de junio de 1942. Dos años después obtiene su primer empleo en Radioplane, una empresa que se encargaba de fabricar aviones a control remoto para que sirvan de blanco en entrenamientos militares. Y sucede lo impensable, el éxito llega de repente: le solicitaron a ella y a las demás trabajadoras que posaran para una foto promocional que iba a aparecer en una revista del ejército.La instantánea la tomó el fotógrafo David Conover y gustó tanto que con ella empezó una lucrativa carrera de modelaje y ya para 1944 había aparecido en la portada de treinta revistas de largo tiraje.Y una cosa llevó a la otra, como vimos Leon Shamroy le hizo la prueba con un resultado satisfactorio que llevó a la 20th Century Fox a extenderle un contrato por seis meses, con un salario de 75 dólares a la semana, con opción a ser renovado. Acto seguido el estudio le cambió el nombre, le pone Marilyn, por Marilyn Miller, una actriz de Broadway de los años veinte y Monroe por uno de los apellidos de su madre.Sus comienzos no fueron fáciles y el éxito se demoró unos años en llegar, su primera película fue The Shocking Miss Pilgrim (1947), próxima a cumplir sus 21 años, aparece en una escena como operadora telefónica. Volvió a aparecer muy brevemente en Dangerous Years (1947) y en You Were Meant for me (1947), un musical con Jeanne Crain y Dan Dailey.Al cancelarse su contrato con la Fox, Harry Cohn, el supremo jerarca de Columbia Pictures, cuya joya de la corona eran los cortos semanales de los Tres Chiflados que llegaron a un número de 190; la llama para que intervenga en tres películas: Las chicas del coro (1948) donde interpreta dos canciones, Amor en conserva (1948), que sería la última película de los hermanos Marx y Un tiquete para Tomahawk (1949), con Dan Dailey y Anne Baxter.Pero de repente asciende de categoría al intervenir en La Jungla de Asfalto (1950) para la Metro-Goldwyn-Mayer, con el guion y la dirección de John Huston. Con dicha colaboración puede decirse que allí arrancó su camino al estrellato: “Ella había trabajado duro para la película y había estado trabajando mucho también para ella misma”, diría Huston más adelante. A raíz de su buena actuación, el director Joseph L. Mankiewicz la incluye en el reparto de Eva al desnudo (1950) que significó otro peldaño más.Comienza su fama1953 fue el año providencial de Marilyn Monroe en donde por fin la industria en cabeza de la 20th Century Fox se da cuenta de su gran potencial como símbolo sexual que ella formó paulatinamente y la empiezan a incluir en papeles relevantes. Lo hizo en tres películas donde los productores botaron la casa por la ventana, con grandes presupuestos, las mejores orquestas, las más rutilantes estrellas del momento, sofisticada escenografía y los mayores avances tecnológicos de la época: Technicolor, Cinemascope y sonido estereofónico.Fueron en su orden: Niágara (1953) de Henry Hattaway, en la que comparte créditos con Joseph Cotten, con una actuación impecable de mujer fatal que busca asesinar a su esposo y que resultó un gran éxito de taquilla. Le siguió Los caballeros las prefieren rubias (1953) de Howard Hawks, basada en un éxito musical de Broadway, acompañada por Jane Rusell que cobró 400.000 dólares mientras que a ella le pagaron 11.500, por lo que le dijeron que no era la estrella principal y ella respondió con sorna: “Tal vez no, pero yo soy la rubia”, conforme a lo dicho por Taraborrelli en su libro.Y, por último, Como atrapar a un millonario (1953) de Jean Negulesco, acompañada por Betty Grable y Lauren Bacall, con una historia que le gustó mucho al público, de unas chicas hermosas que vienen de provincia a la capital, sin un centavo, con la idea fija de conquistar a un millonario, fue la segunda película filmada en Cinemascope después de El manto sagrado. Siendo el filme más taquillero del año, después de De aquí a la eternidad de Fred ZinnemannEn esas superproducciones afianzó su imagen y demostró sus cualidades histriónicas de todo tipo, que podían ser dramáticas, propias de un thriller como en Niágara; demostró que podía ser una corista de variedades, cantante y bailarina, ataviada con lujosos vestidos como en Los caballeros las prefieren rubias, y el de una chica tonta que se casa por amor en Como atrapar a un millonario.Y habría que añadir una cuarta sin la cual su perfil no quedaría completo. Nos referimos a la Comezón del séptimo año (1955) de Billy Wilder, con la icónica escena donde posa sobre una rejilla de ventilación del metro de Nueva York y le levanta la falda de su vestido blanco. Siendo lo demás historia que no hace falta repetir.La revista Photoplay la eligió la actriz revelación de 1953. En 1955 fundó su productora de películas, con las que realizó Bus Stop y El príncipe y la corista. Con faldas y a lo loco ganó un globo de oro a la mejor actriz de comedia. En 1999, el American Film Institute la clasificó en el sexto lugar de las más grandes leyendas femeninas del cine hollywoodense. En su momento las películas que rodó en un número de treinta recaudaron más de 200 millones de dólares. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












