Bajo el título ‘Innovación con propósito: transferir conocimiento para mejorar la sociedad’, la primera mesa del ‘I Foro Impacto. Innovación con propósito’, organizado por elDiario.es, arrancó con una premisa clara: la tecnología no debe ser solo una ventaja competitiva para unos pocos, sino una herramienta de igualdad real.

La mesa comenzó abordando, en primer lugar, los obstáculos para democratizar la innovación. Carlos de la Cruz Molina, director de tecnología e internacionalización del CDTI, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, rompió el hielo señalando que el talento en España es abundante, pero el problema es de dimensión. “Actualmente no se pueden hacer innovaciones locales, hay que innovar a nivel global porque todas las tecnologías se mueven muy rápido por todo el mundo”, afirmó De la Cruz, subrayando que tras la guerra de Ucrania, a los retos verde y digital se han sumado la seguridad y la soberanía tecnológica.

Por su parte, Yolanda Rueda, presidenta de la Fundación Cibervoluntarios, puso el foco en la necesidad de que la innovación nazca de la escucha activa. Para Rueda, el gran desafío es que la ciudadanía deje de ser solo una usuaria pasiva para convertirse en proponente. “El gran reto que tenemos en la innovación precisamente es que podamos estar atendiendo a las necesidades, y eso solo es posible si ponemos a la ciudadanía en el centro del diseño de esas innovaciones”, defendió. También advirtió sobre la barrera del lenguaje técnico: “Por muy bueno que sea el servicio, las personas no lo entienden... por la forma en la que se tiene de llevar esa comunicación”.