Javier Herrero |
Madrid (EFE).- Con el arranque de Primavera Sound en Barcelona con todo vendido una vez más, se da por inaugurada también la nueva temporada estival de festivales que espera dejar atrás algunos de los fantasmas que convirtieron la de 2025 en una cosecha incierta y de transformación.
Con The Cure, Doja Cat, Gorillaz y Bad Byal en su cartel hasta el próximo 7 de junio, la gran cita musical barcelonesa no muestra signos de flaqueza y espera unos 270.000 asistentes con una mayor presencia de público nacional (en la edición pasada, con el tridente de Charli XCX, Sabrina Carpenter y Chappell Roan, los extranjeros supusieron el 60% del total).
A partir de ahí, sin embargo, son muchos los factores que pueden influir en el resto de citas grandes, por ejemplo, la respuesta del público a la presencia entre sus inversores del fondo con intereses en Israel KKR, que ya fue motivo de muchas renuncias en 2025 y que este año ha tenido repercusiones más serias para algunos.
El más afectado ha sido Viña Rock, en Villarobledo (Albacete), que ha pasado de atraer a 240.000 espectadores a solo 100.000 en la edición que celebró hace solo un mes. De poco sirvió que en febrero uno de sus promotores históricos declarara haberse hecho con su control y que se desvinculara del fondo, porque otras informaciones periodísticas afirmaron que todo era maquillaje.











