El arancel universal temporal del 10% que la Administración Trump impuso en febrero, cuando el Tribunal Supremo tumbó las tarifas del Liberation Day, se acerca a su fin y el Gobierno estadounidense ya ha buscado otra estrategia para imponer un nuevo gravamen, con la misma tarifa (10%), a la gran mayoría de sus socios. El magnate espera que entren en vigor antes del 24 de julio, cuando las tarifas temporales lleguen a su fin debido a ese carácter temporal que le otorga la famosa Sección 122 de la Trade Act de 1974 (Ley de Comercio de 1974).El abogado especializado en comercio Ryan Majerus, socio de King & Spalding y exfuncionario comercial de Estados Unidos, explicaba a Associated Press que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) "está bajo una enorme presión para garantizar que no haya ninguna interrupción en los ingresos arancelarios, probablemente por parte de la Casa Blanca". El experto remarcó que, según el cronograma actual, es posible que "los tengan ya listos" porque el magnate quiere recuperar los ingresos perdidos por la sentencia del Supremo.
Estas nuevas tarifas de entrada están, ahora, bajo el amparo de la Sección 301 de la misma ley de comercio que ampara las tarifas temporales actuales. Este artículo autoriza al Gobierno a responder con aranceles cuando considera que otro país está aplicando prácticas comerciales injustas que perjudican a las empresas, trabajadores o exportaciones estadounidenses, siempre bajo una investigación previa que argumente la medida.











