Hay partido. Al menos así lo pinta el sector crítico del Partido Comunista de España (PCE), que, el pasado jueves, hacía pública —a través de un video difundido en redes— su intención de disputarle la dirección, una vez más, al actual secretario general, Enrique Santiago. La carrera hacia el XXII Congreso de la formación, previsto para el fin de semana del 12 y 13 de diciembre, arranca con meses de antelación y salpicada de tensiones. Unas siglas "desdibujadas", una organización "secuestrada por egos personales" y una militancia "sometida al sectarismo de sus dirigentes". Es la imagen que compone, en conversación con Público, Roberto Ruiz, número uno de la lista alternativa y miembro del Comité Central del PCE.Publicidad"Nuestra lista no surge por generación espontánea", explica el dirigente asturiano. "Es un paso más en una carrera de relevos que tiene años y que, en el último Congreso, encabezó Alberto Cubero", completa el candidato, reivindicando un proyecto "que brota desde abajo": de la militancia, las organizaciones territoriales, la juventud comunista y la organización del exterior. "Porque, cuando una dirección pasa de cosechar el 98% de los apoyos en 2018 a hundirse hasta el 54% en 2022, en apenas cuatro años, es que muy bien no está haciendo las cosas", pone sobre la mesa Ruiz, repasando los cerca de ocho años que Santiago lleva al frente del PCE y que han dejado tras de sí, critica, "poco más que un partido fracturado". Y es que, razona el candidato alternativo, una organización lo resiste casi todo, "salvo dos proyectos antagónicos conviviendo en su seno". Un pulso para el que reclama "un debate franco", que ayude a tejer un acuerdo.Recuperar la esencia del partido. Por ahí pasa, para el dirigente asturiano, el futuro de una organización que "ya no es ni la sombra de lo que fue". Y que, denuncia, ha renunciado a sus principios "a cambio de un puñado de puestos" en las instituciones. Una idea en la que insiste Miguel Montero, secretario general del PCE en Madrid: "Los territorios hemos trabajado en un sentido y la dirección central se ha quedado encasillada en los pasillos del Congreso".Para ejemplo, esgrime Ruiz, la posición respecto a la OTAN. "La propia Izquierda Unida, que funda el Partido Comunista en el 86, nace al calor de las movilizaciones contra la OTAN", recuerda Ruiz. Una postura "histórica" que la actual dirección "ha vulnerado sin mucho miramiento". ¿El resultado? "Por estar en determinados puestos de responsabilidad, se han llegado a defender los compromisos con la OTAN usando las siglas del partido". No es la única crítica. "Frenar a la extrema derecha no es un programa político", cuestiona, a renglón seguido, Ruiz, quien cree que el horizonte comunista tiene que ser "la transformación radical de la sociedad". "No queremos más parches", apuntala, en esta línea, el candidato alternativo."Si aspiramos a cosechar resultados distintos, no podemos seguir haciendo lo mismo", continua reflexionando al otro lado del teléfono Ruiz, para el que "hacer de muleta del PSOE" y "subordinar" el partido al ritmo de la política institucional —a un trabajo de "enmiendas, pasillos y burocracia"— ha terminado de desgastar unas siglas que, a pesar de todo, "siguen teniendo mucho que decir". Mientras tanto, la extrema derecha no para de crecer, advierte el dirigente asturiano, para el que la izquierda no está sabiendo dar la talla, embarrada en una política de alianzas "cada vez más fugaces" y que se afanan, simple y llanamente, en maximizar resultados electorales. "Un escaño abajo, un escaño arriba", simplifica el candidato. "Para nosotros", contrapone modelos, "las alianzas no van —o no deberían ir— de buscar al famoso que acumule más votos y que el resto nos sumemos por acumulación". ¿Su receta? Proyecto, proyecto y proyecto. Si no, condensa Montero, "no representamos una alternativa real". En trincheras como la vivienda, la consecución de nuevos derechos laborales, el impulso del feminismo o la oposición al sistema capitalista.PublicidadPara el secretario del PCE en Madrid, además de "oportunistas", las últimas alianzas electorales han sembrado más desconcierto que confianza entre la militancia. "Se converge para las generales, pero, luego, hay partidos de la izquierda regionalista, con los que tenemos acuerdos y formamos grupo parlamentario, pero contra los que vamos a competir en autonómicas y municipales de forma sistemática", describe Montero. Al final, completa, la gente ya no sabe "cómo nos llamamos ni cómo nos presentamos en cada sitio". Y es que, razona el dirigente madrileño, cualquier marca común tiene que construirse en torno a unos principios "más o menos estables y compartidos", que no cambien según sople el viento en cada territorio. En cualquier caso, rebaja el tono Ruiz, la puerta del diálogo sigue abierta. "No nos cerraremos jamás al acuerdo entre compañeros", se compromete el cabeza de lista, con una "mano tendida" para que el partido tenga, "por fin", una dirección integradora.La dirección del PCE evita la confrontaciónNo entran al trapo. Fuentes de la dirección del partido trasladan, en conversación con Público, que "no es parte de su cultura política" abordar un debate sobre nombres cuando todavía no hay sobre la mesa un debate político. De ideas."“La dirección está trabajando para cumplir los acuerdos del último Comité Central y poner en marcha una comisión plural que recoja las diferentes propuestas y las sintetice en un documento para el debate", aseguran estas voces, recordando que este es el funcionamiento normal y democrático del partido. No se entiende, añaden, plantear una candidatura alternativa sin saber siquiera si se está o no de acuerdo con dichos documentos, que saldrán del próximo pleno del Comité Central, allá por el mes de julio.PublicidadLa semana pasada, cuando la lista alternativa se estrenó públicamente, el partido estaba todavía cerrando el censo del Congreso: el número de militantes y el reparto de delegados. No era, por tanto, el momento de presentar candidatos, censuran desde el entorno de Santiago. "Con la situación política actual", siguen explicando, "la gente tampoco comprendería que nuestro debate no fuera sobre los problemas del país y la mejor manera de solucionarlos". Por eso, concluyen, pondrán "toda la energía y unidad" del partido en las "verdaderas prioridades".El enfrentamiento entre los dos bloques llegó a judicializarse, a través de una denuncia que sembraba dudas sobre las resultados que emanaron del Congreso de 2022. Una sentencia de 2024 del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Madrid, a la que ha tenido acceso Público, terminó dando la razón a la actual dirección, reduciendo a la categoría de "debate ideológico o de poder" y de "lucha interna" la pugna entre los dos bandos. Sea como fuere, la dirección de la histórica organización comunista sigue en disputa. Habrá que esperar hasta el cónclave de diciembre para averiguar quién escribirá el próximo capítulo del PCE.
El sector crítico con Enrique Santiago calienta el congreso del PCE de diciembre con una candidatura alternativa
"No es parte de nuestra cultura política abordar un debate sobre nombres cuando todavía ni siquiera se ha planteado el debate político", responden desde el entorno del actual secretario, pidiendo r...









