“Alrededor del 90% de calentamiento global está ocurriendo en el océano”, dice la NASA. Y, como para remacharlo, el calor “extraordinario” que atraviesa España a estas alturas del año ha hecho que la temperatura del mar cantábrico, el mar frío español, se haya ido 6ºC por encima de lo normal, según ha explicado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
A pesar de que, en términos absolutos, el termómetro llega más alto en el Mediterráneo, esta anomalía térmica ha sido mayor incluso que la medida alrededor de la Baleares. A base de tragar la radiación solar atrapada por los gases de efecto invernadero, el Atlántico español es cada vez más tropical. Y no solo cerca del golfo de Bizkaia.
Si las aguas del Cantábrico, que al ser semicerrado se calientan más, están muy por encima de su promedio, el 31 de mayo el agua del Atlántico en la parte occidental de Galicia –menos expuesta– también superaba el grado y medio sobre su promedio y en la zona de las Islas Atlánticas estaba más de 2ºC por encima. Desde antes de mayo, esas aguas padecen una ola de calor marina casi continuada, según los datos del Observatorio Marino del Cambio Global en Parques Nacionales.
Los estudios científicos indican que los océanos de manera global no paran de batir su récord de temperatura y las aguas españolas no podían ser un capítulo al margen. En 2025, la cantidad de calor contenido en el océano estableció un nuevo pico: el mar acumuló 23 zetajulios extra de calor. Eso es unas 200 veces la electricidad generada en todo el mundo en el año 2024, según cálculos de la Organización Meteorológica Mundial. Es decir, una cantidad colosal de energía extra inyectada al medio marino.













