El expresidente Andrés Manuel López Obrador publicó este miércoles una carta en redes sociales en la que expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y acusó a funcionarios de Estados Unidos de impulsar acciones que, según sostuvo, buscan influir en la política interna mexicana.El documento fue publicado en su cuenta de X junto con la frase “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”, en medio de una creciente tensión diplomática entre México y Estados Unidos por las acusaciones de nexos con el narcotráfico del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como de supuestas investigaciones a los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, por presuntos vínculos con cárteles de la droga.En la carta, López Obrador afirmó que “no me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el de México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre”.También respaldó las declaraciones realizadas por Sheinbaum durante el acto masivo celebrado el pasado domingo en el Monumento a la Revolución, donde la mandataria acusó actos de injerencia por parte de autoridades estadounidenses.En ese mismo sentido, López Obrador señaló que algunos funcionarios estadounidenses buscan “debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México”, atribuyendo estas acciones a intereses políticos y electorales tanto en México como en Estados Unidos.Otro de los ejes centrales de la carta fue la relación de López Obrador con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante el periodo 2018-2021. El exmandatario aseguró que mantuvo una relación de diálogo con Trump y recordó episodios relacionados con comercio, migración, seguridad y cooperación bilateral.“Por eso me intriga y me pregunto: ¿Por qué cambió tanto, en pocos años, el presidente Trump?”, escribió López Obrador, quien atribuyó el cambio a la influencia de asesores y colaboradores cercanos.En el texto también recordó desacuerdos sobre migración, la clasificación de organizaciones criminales como grupos terroristas y el caso del general Salvador Cienfuegos. Según el exmandatario, durante su gobierno existió comunicación directa con Trump para abordar diversos temas de la agenda bilateral.López Obrador también criticó la decisión de catalogar a organizaciones del narcotráfico como grupos terroristas, al advertir que ello podría abrir la puerta a acciones unilaterales de Estados Unidos fuera de su territorio.Recordó que durante su gobierno expresó su desacuerdo con esa medida al entonces presidente Donald Trump y sostuvo que una clasificación de ese tipo podría utilizarse para justificar operaciones extraterritoriales.Según escribió, el riesgo es que personas señaladas como narcoterroristas puedan ser perseguidas sin que medien pruebas suficientes, procesos judiciales o sentencias firmes.López Obrador concluyó expresando su respaldo a Sheinbaum, a quien calificó como una mandataria eficiente y respetuosa en la conducción de la relación con Estados Unidos. La carta fue firmada desde Palenque, Chiapas, y representa una de las intervenciones públicas más extensas del expresidente desde que concluyó su administración.Lee a continuación la carta íntegra del expresidente Andrés Manuel López Obrador:MI APOYO SIN CONDICIONES A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO Y UNA RESPETUOSA REFLEXIÓN SOBRE EL PRESIDENTE DONALD TRUMPNo me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el de México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre, ahora con el pretexto del combate a la migración y al narcoterrorismo. Es claro que estos ataques no son motivados, como bien lo dijo nuestra presidenta Sheinbaum el pasado domingo, por un interés genuino de resolver el grave problema que lamentablemente sufren los estadounidenses por la prolongada pandemia de adicción al consumo de drogas; no, se trata de un asunto de carácter político y electoral.Para ser más claros: algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas. Además, confían en que podrán engañar de nuevo a muchos ciudadanos estadounidenses con la táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras, con miras a las próximas elecciones de noviembre, para seguir culpando a México de todos y cada uno de sus males. Aunque reitero, nada de ello es novedoso y la prepotencia siempre suele ser predecible, sobre todo en épocas de decadencia.Lo único que me llama la atención es el sorprendente cambio de actitud del presidente Donald Trump, en especial en la relación con México. Hablando de lo que me consta y puedo probar, el Trump de ahora es distinto al que traté. En mi experiencia, fueron varios los asuntos que resolvimos, en bien de nuestros pueblos, mediante el diálogo argumentado y sin confrontación. En pocas ocasiones tuvimos discrepancias; es más, solo recuerdo una acalorada controversia cuando, por el asunto migratorio, amagó con imponer aranceles, lo cual nos iba a llevar a responder de la misma manera, pero afortunadamente llegamos a un acuerdo antes de que escalara el conflicto.Mientras fui presidente, se abstuvo de hablar mal de los mexicanos y de mencionar el muro; firmamos el nuevo tratado comercial; no puso trabas a las exportaciones con pretextos sanitarios, ambientales o de otra índole, como es frecuente con el tomate, el atún o el ganado. Tampoco aumentó los cobros por el envío de remesas; aceptó nuestra propuesta de no incluir el petróleo de México en el tratado, por respeto a nuestra soberanía energética. Nos ayudó durante la epidemia de COVID; en dos ocasiones me ofreció apoyo de agentes o de fuerzas especiales para el combate a la delincuencia y comprendió mi desacuerdo.Al final de su mandato, eran tan buenas las relaciones y había tanta confianza en nuestro gobierno que, cuando elementos de la DEA y del Departamento de Justicia, en venganza contra el Ejército Mexicano, fabricaron un expediente en contra del general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa durante el gobierno del presidente Peña, y lo detuvieron en Estados Unidos, solicité al presidente Trump que nos permitiera revisar las pruebas, porque dudábamos de la autenticidad de las mismas, a lo cual accedió, ordenando que se radicara el caso en México; aquí, en efecto, se demostró que se trataba de una represalia política fraguada para someter a una institución fundamental del Estado mexicano que, según la mentalidad y los intereses de los funcionarios de Washington y de la embajada estadounidense, debía alinearse a ellos, como lo habían logrado con la Secretaría de Marina en el sexenio de Calderón.Más aún, en una ocasión me consultó si era conveniente calificar a los narcotraficantes de terroristas; le dije que no debía cometerse ese garrafal error y al día siguiente dio a conocer que había tomado en cuenta mi opinión y que no firmaría ningún ordenamiento legal en ese sentido. Tengo presente que le advertí lo que ocurriría y que, ahora, luego de que lo hicieron cambiar de parecer, lamentablemente está sucediendo, no solo en México, sino también en otras partes del mundo: que con el simple señalamiento de narcoterrorista o de representar una supuesta amenaza para la seguridad de Estados Unidos, se cuenta con licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial a cualquier persona sin pruebas, juicio o sentencia alguna. Es como la “ley fuga” o el “mátalos en caliente”, la más abominable violación a los derechos humanos.Aquel Donald Trump, en un acto público que celebramos en la Casa Blanca, reconoció que los migrantes mexicanos eran trabajadores y contribuían al desarrollo de Estados Unidos.Por eso me intriga y me pregunto: ¿Por qué cambió tanto, en pocos años, el presidente Trump? Se podría responder que son otros tiempos y cambiaron las circunstancias; que se trata de su último mandato como presidente y que no está obligado a moderarse por no estar de por medio la reelección; o que sencillamente no ejerce como antes su liderazgo de manera directa y depende con mayor frecuencia, en la toma de decisiones, de sus inexpertos, resentidos y fanáticos consejeros, que no son precisamente hombres de Estado.No creo en lo primero; es decir, en el cambio de circunstancias, porque en el caso de México, la presidenta Sheinbaum ha sido eficiente, responsable, prudente y respetuosa. En esencia, por sus hechos y sus obras, ha resultado la mejor presidenta de México de nuestro tiempo.Tampoco considero que el nuevo modo de gobernar del presidente de Estados Unidos tenga que ver con el fin de su mandato, porque a una persona como Trump le interesa más la historia que el cargo y no le gustaría ser recordado como responsable de una crisis económica y de bienestar social que además causara la pérdida de elecciones a su partido y, sobre todo, el ser identificado como un mandatario atrabancado que se peleó con casi todo el mundo, incluido el papa y hasta con sus vecinos de Canadá y México, nuestro querido país de donde son originarios 40 millones de personas que viven, luchan con creatividad y trabajan honradamente en Estados Unidos y que, aun agradeciendo las oportunidades que encontraron en esa gran nación, nunca podrían olvidar la lección, parafraseando a Calle 13, según la cual: “el que no quiere a su patria, no quiere a su madre”.Más bien atribuyo el sorprendente cambio de Trump a sus falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras. Por lo mismo, no descarto —y deseo— que el presidente Trump rectifique; ojalá que vuelva a gobernar como antes, con entusiasmo, de manera personal, no delegando lo fundamental, confiando en su juicio práctico y en su instinto certero, y que mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados.Por el bien de todos, que regrese el otro Trump.Andrés Manuel López Obrador