La imagen llamó la atención desde que salió a la cancha, y empezó a recorrer el mundo en pleno partido. El combo lo ameritaba: Luca Zidane, con máscara negra ajustada al rostro y mandíbula todavía en recuperación, dejó boquiabierto a cualquier futbolero con un puñado de atajadas decisivas para sostener a Argelia frente a Países Bajos, en la victoria amistosa antes del Mundial 2026. Cada avance neerlandés terminaba igual: el arquero del Granada apareciendo otra vez. Quien no conociera su situación difícilmente hubiese imaginado que, apenas un mes atrás, una fractura de maxilar y mentón sufrida había puesto en duda su presencia en la Copa del Mundo. Sin embargo, ahí estaba. Titular, jugando entre cuidados médicos y con el mismo look que, si no hay contratiempos, también llevará cuando enfrente a Argentina en el debut mundialista.La lesión apareció justo cuando Luca atravesaba el mejor momento de su carrera. Venía de afirmarse como titular con los Zorros del Desierto, había encontrado continuidad en Granada y empezaba a dejar atrás esa sensación de vivir permanentemente bajo examen por el peso de su apellido: ser hijo de Zinedine Zidane. El golpe frenó de inmediato su cierre de temporada, lo obligó a convivir con semanas de rehabilitación contrarreloj y abrió una incógnita concreta alrededor de su presencia en el Mundial. Pero, al mismo tiempo, terminó colocándolo en un lugar distinto al de costumbre. Por primera vez en mucho tiempo, el foco dejó de estar puesto únicamente en quién era su padre y pasó a concentrarse en cómo respondía él frente a una situación límite.Y Luca respondió jugando. Sabiendo que perderse el Mundial no era opción, volvió antes de lo esperado, entrenó con protección especial y aceptó convivir con una máscara que inevitablemente se roba parte de las miradas cada vez que pisa una cancha. En Argelia saben que cualquier golpe puede reabrir el problema. De hecho, durante los primeros días de preparación mundialista, un pelotazo accidental en una práctica volvió a encender alarmas. Pero nada lo desviará de su objetivo. Es que para Luca, esta Copa también representa algo más profundo: la posibilidad de consolidar definitivamente un camino propio después de años intentando escapar de comparaciones inevitables.Durante mucho tiempo su carrera avanzó bajo la sombra de su padre. Mientras Zinedine dirigía al primer equipo del Real Madrid y seguía ampliando una figura casi imposible de igualar dentro del fútbol, Luca atajó en el Castilla entre 2016 y 2019, intentando construir un lugar dentro del mismo club. El contexto nunca fue sencillo. Cada actuación parecía venir acompañada de una lupa distinta y sostenerse se volvió cada vez más difícil cuando el apellido condicionaba cualquier análisis sobre su rendimiento. — ESPN Argentina (@ESPNArgentina) June 3, 2026
Quién es Luca Zidane, el arquero de Argelia que llega encendido al duelo contra Argentina en el Mundial
El guardameta fue figura en la victoria amistosa de la nación africana ante Países Bajos. Tras sufrir una fractura de mandíbula y mentón, jugaría ante la Albiceleste con una máscara protectora.Hijo de Zinedine, su decisión de representar el país de sus abuelos paternos, generó cuestionamientos.











