Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han entrado este miércoles a las instalaciones de la Secretaría de Educación (SEP) en Ciudad de México, en lo que supone una intensificación más en su pulso contra las autoridades federales. De nada sirvieron los acercamientos de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela, o el de Educación, Mario Delgado, que el martes se sentaron en una mesa de negociaciones con representantes del sindicato. Los docentes continúan elevando las proclamas a menos de 10 días de la celebración del Mundial de fútbol, que se inaugurará, precisamente, en la capital mexicana.La tercera jornada de protestas ha derivado en varios destrozos en la entrada del edificio de la SEP, pintadas y el rociado por parte de varios agentes contra los manifestantes. Pero también en algunos pequeños incendios que las autoridades han ido controlando. Al menos una policía ha recibido atención médica por intoxicación, según han recogido diferentes medios. El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado de manera constante los actos violentos ocurridos en algunas de las manifestaciones, pero mantiene que respetará el derecho de los maestros a manifestarse. Pese a esa intensificación, las exigencias de los profesores continúan siendo las mismas que los llevaron a instalar un primer plantón hace ya un año y medio, tras la llegada al Gobierno de Sheinbaum: entre ellas, un aumento salarial del 100% y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 para volver a un sistema de pensiones solidario. Otra petición clara de los últimos días ha sido la de la reunión con la presidenta, “porque fue ella en su proceso de campaña la que dijo que estaría abrogando la ley del ISSSTE”. “No fue la secretaria de Gobernacion, no fue el secretario de Educación”, han expuesto este miércoles.Entre medias del conflicto, queda un argumento contundente de las autoridades, que sostienen la imposibilidad de financiar todas las demandas. “Hay demandas que se pueden cumplir y hay demandas que no alcanza el presupuesto para cumplirlas”, admitió la presidenta, Claudia Sheinbaum, el pasado mes de marzo, cuando los docentes amenazaron con boicotear el evento deportivo.Los dos primeros días mostraron la fuerte movilización sindical de los profesores. El lunes declararon la huelga indefinida, tras pasar por tres plantones de 24, 48 y 72 horas en los que amenazaron con el paro definitivo. El contingente de Oaxaca fue el encargado de abrir las protestas hace una semana, con una marcha desde el Ángel de la Independencia, en la capital mexicana, hasta el Zócalo, que solo pudo avanzar hasta las calles aledañas debido al fuerte cordón policial que cerraba el paso a la plaza. Allí plantaron su campamento el pasado lunes, que este martes extendieron por el centro.El martes dejó una imagen mediática, con la toma de varias de las vías de la capital por parte de los docentes, que cargaron contra las estatuas de futbolistas que decoraban las calles aledañas al Ángel de la Independencia. Los maestros pidieron reunirse directamente con Sheinbaum, aunque tras la mesa de diálogo afirmaron no contar con una fecha concreta para conversar con la presidenta. “Queremos responsabilizar al Gobierno federal de todo lo que llegue a pasar a cualquiera de nuestros compañeros movilizados a lo largo y ancho del país”, expuso una de las integrantes durante la reunión con las autoridades federales, donde también subrayaron que sus reclamos “son justos”.