NoticiaLa ‘cuidadora’ había llegado al hogar con referencias de anteriores empleadores. No obstante, la estaría agrediendo hace tiempo.Los padres decidieron exponer el caso no solo como una acción individual, sino como una advertencia. En sus palabras, la difusión responde a la necesidad de poner en alerta a otras familias. Foto: Redes sociales03.06.2026 13:01 Actualizado: 03.06.2026 13:01
La escena ocurre dentro de una casa que, hasta hace poco, le habían confiado a una menor de edad al cuidado de una niñera recomendada, para que entre los días entre juegos, alimentación y descanso transitaran con normalidad. Nada, en apariencia, anticipaba lo que ocurría cuando la puerta se cerraba y los padres no estaban. LEA TAMBIÉN La denuncia fue hecha pública por la familia y ahora sacude esa idea de seguridad. Según su relato y la prueba audiovisual, todo comenzó con señales que no encajaban. La menor empezó a tener cambios abruptos en el comportamiento, episodios de llanto sin explicación aparente, gestos de temor, entre otros.Sin duda no eran hechos normales, sino una suma de indicios que terminó por empujar a los padres a revisar las cámaras de seguridad en su propio hogar como último recurso para protegerse. Lo que vieron en el registro los alarmó y los indignó.Lo que muestran los videosDe acuerdo con los registros, las grabaciones registran episodios reiterados en los que la menor es sometida a tratos violentos por parte de la niñera.Capturas de pantalla del video de seguridad con el que la familia hizo la denuncia. Foto:Redes socialesSe ven jalones bruscos, movimientos en los que el cuerpo de la niña es arrastrado sin contemplación. Se ve como sus manos adultas aprietan con fuerza, contienen y someten a la menor de edad.En otros fragmentos, se evidencian golpes directos, acciones que no guardan relación alguna con corrección o cuidado, sino con una respuesta desproporcionada y agresiva frente a conductas propias de su edad.Pero hay un elemento que, en la voz de los denunciantes, resulta especialmente perturbador: la actitud. No se trata solo de lo que se ve, sino de cómo se ve. Señalan su rostro rígido, sin compasión y una expresión que no refleja corrección sino sevicia, una manera de interactuar que, lejos de proteger, parece descargar frustración sobre una menor indefensa.Incluso, aseguran que algunos de los episodios ocurrirían en puntos de la vivienda donde la niñera parecía ubicarse estratégicamente para evadir los ángulos de las cámaras.La mujer señaladaLa persona mencionada en la denuncia fue identificada por la familia como Angie Judith Hernández Aragón, quien había llegado al hogar con referencias de anteriores empleadores, un elemento que inicialmente generó tranquilidad.Capturas de pantalla del video de seguridad con el que la familia hizo la denuncia. Foto:Redes socialesEse detalle profundiza el impacto del caso, pues aparentemente no se trataba de alguien desconocido o sin respaldo, sino de una cuidadora que había superado filtros previos de confianza. Hoy, sin embargo, esa confianza es el centro mismo de la ruptura.Hasta el momento, no se conoce un pronunciamiento público de la mujer señalada, y las autoridades no han informado sobre la apertura formal de un proceso judicial relacionado con esta denuncia.Los padres decidieron exponer el caso no solo como una acción individual, sino como una advertencia. En sus palabras, la difusión responde a la necesidad de poner en alerta a otras familias, de insistir en la importancia de observar cambios de conducta en los niños y de no delegar completamente la confianza en referencias o recomendaciones.En esencia, es una denuncia que trasciende la intimidad del hogar para instalarse en una conversación más amplia sobre la fragilidad de los entornos de cuidado cuando la supervisión falla o cuando la violencia se oculta tras rutinas aparentemente normales.Indignación en BarranquillaEste episodio se suma a un contexto que sigue generando preocupación en la región y en el país. Informes oficiales han advertido sobre la persistencia de violencia contra niños, niñas y adolescentes, incluso en espacios familiares o bajo el cuidado de adultos responsables.La reiteración de estos casos deja una pregunta incómoda acerca de cuántas situaciones similares permanecen invisibles, lejos de cámaras o denuncias.Por ahora, este caso permanece en el terreno de lo denunciado por una familia que se preocupa por haber visto, en sus propios registros, cómo se quebraba la confianza que habían depositado en quien debía cuidar. LEA TAMBIÉN Y en esos videos no hay mayor margen para la duda, ya que lo que se ve no es descuido, es violencia.También te podría interesar:El compañero de De la Espriella habla con EL TIEMPO Foto:EL TIEMPO. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










