Análisis Exclusivo suscriptores Los bloqueos por permisos cruzados postergaron los cronogramas que ambas empresas prometían para inicios del próximo año.Ecopetrol - TGI Foto: Ecopetrol - TGI - CalamaríPERIODISTA ECONÓMICA03.06.2026 11:55 Actualizado: 03.06.2026 11:55
El año pasado se originó una fuerte competencia entre Ecopetrol y la Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá (GEB), para construir una nueva terminal de importación de gas natural en el Caribe colombiano.Cada compañía defendía su propuesta como la opción más viable para entrar en operación durante los primeros meses de 2027. Sin embargo, un año después, ambas iniciativas se ‘desinflaron’ y ahora se proyectan únicamente a mediano o largo plazo.Los bloqueos generados por los permisos cruzados que requerían ambos proyectos obligaron a aplazar los cronogramas, haciendo que el país vuelque su atención hacia la planta de regasificación que Frontera Energy planea instalar en Cartagena. LEA TAMBIÉN Regasificadora de Cartagena Foto:Spec LNGAl final, ni la regasificadora de Ecopetrol ni la de TGI no estarán listas a comienzos del próximo año como se prometió inicialmente para enfrentar la época más crítica del fenómeno de El Niño, luego de una serie de cuestionamientos mutuos sobre su factibilidad técnica.En octubre de 2025, Ecopetrol anunció públicamente que su regasificadora en Coveñas (Sucre) ofrecía “ventajas competitivas en tiempos de entrada y viabilidad técnica” frente a otras alternativas.En su primera etapa, el objetivo era importar hasta 110 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) a partir del primer trimestre de 2027, mediante la reconversión a gasoducto del Oleoducto Coveñas - Ayacucho, el cual se conecta con el tramo Ballena-Barranca de TGI.En una segunda fase, también se contemplaba la reconversión del Oleoducto de Colombia (ODC) para elevar la capacidad de importación a 400 mpcd. Sin embargo, el plan de Ecopetrol no logró arrancar debido a que TGI no otorgó un aval esencial. LEA TAMBIÉN Regasificadora de Cartagena Foto:SpecEl plan de Coveñas encalla por un permiso claveEl vicepresidente Ejecutivo de Energías para la Transición, Bayron Triana, explicó que Coveñas contaba con todos los permisos para iniciar construcción, pero faltaba la aprobación del punto de conexión al gasoducto Ballena-Barranca.Según Triana, la solicitud se radicó el 31 de octubre de 2025 y, para cumplirle al mercado, debía autorizarse antes del 31 de enero. “Esa situación no se dio”, afirmó, asegurando que todavía no reciben una respuesta oficial por parte de TGI.Sin ese visto bueno, era imposible cumplir con los tiempos de inicio. “Esa situación fue la que dio pie a cancelar la fase uno del proyecto Coveñas”, puntualizó el funcionario de Ecopetrol.Por su parte, TGI argumentaba que la propuesta de Ecopetrol enfrentaba “desafíos técnicos” severos relacionados con las condiciones de presión a 1.200 PSIG, la limpieza del ducto, pruebas de integridad y la compleja instalación de cuatro estaciones compresoras.Lo irónico es que la viabilidad de la regasificadora de TGI también dependía de una autorización de Hocol, filial de Ecopetrol, ya que se ubicaría en La Guajira, donde operan los campos Chuchupa y Ballena. LEA TAMBIÉN Regasificadora de Cartagena Foto:CalamaríRegasificadora de TGI tomará más tiempo“Es la única solución que puede entregar gas importado a más corto plazo. Nuestra promesa de valor es suministrar este gas natural a partir de enero de 2027”, defendía Jorge Henao, gerente de TGI, a finales del año pasado.La empresa aseguraba tener reservada una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) de la noruega Höegh y acuerdos vinculantes con Vanti, Termocentro y EPM para la comercialización del gas importado.No obstante, el trámite ante Hocol para utilizar las facilidades existentes de la plataforma Chuchupa B-Ballena y conectar la FSRU tomó más tiempo del previsto y solo se concretó a finales de enero de 2026.A este retraso se sumó la lenta estructuración del modelo de agregación de demanda por los procesos internos de las empresas compradoras y la aparición de otros proyectos que dilataron las decisiones del mercado.Adicionalmente, Ecopetrol cuestionaba la viabilidad de la regasificadora de TGI citando problemas metaoceánicos, la necesidad de una licencia ambiental adicional y una restricción en la capacidad del gasoducto Ballena-Barranca. LEA TAMBIÉN









