La morosidad de los hogares argentinos continúa en aumento y encendió una señal de alerta entre entidades financieras y especialistas en economía. De acuerdo con los últimos relevamientos del sector, el nivel de incumplimiento en los pagos de préstamos y financiamientos alcanzó el 11,5%, una de las cifras más elevadas registradas en los últimos años. El dato refleja las dificultades que enfrentan muchas familias para cumplir con sus compromisos financieros en un contexto de pérdida del poder adquisitivo, aumento del costo de vida y fuerte presión sobre los ingresos. Los atrasos se observan principalmente en créditos personales, tarjetas de crédito y líneas de financiamiento destinadas al consumo. Analistas del sistema financiero señalan que el incremento de la morosidad está vinculado a una combinación de factores. Por un lado, el crecimiento del endeudamiento de los hogares durante los últimos meses; por otro, la persistencia de gastos esenciales que absorben una parte cada vez mayor de los ingresos familiares, como alimentos, servicios públicos, alquileres y transporte.

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