Teherán arremete de nuevo contra sus vecinos árabes y ataca el cuartel general de la Quinta Flota en represalia por sendos ataques estadounidenses

Estados Unidos e Irán han reavivado este miércoles el pulso bélico controlado que mantienen en la región del golfo Pérsico, sin llegar a romper la tregua que mantienen desde el 8 de abril pasado, pero también sin que se concrete el esperado acuerdo para acabar con la guerra que llevan semanas negociando. Después de que Washington atacara un petrolero iraní en el estrecho de Ormuz y una torre de telecomunicaciones en la estratégica isla de Qeshm en esas mismas aguas, Teherán ha respondido esta madrugada como ha venido haciendo desde el primer día del conflicto, el 28 de febrero: atacando a sus vecinos árabes que albergan bases militares estadounidenses, en esta ocasión, Baréin y Kuwait.

En Kuwait, esos ataques han matado a al menos una persona y herido a otras 63, según el Ministerio de Sanidad del Emirato. Según la agencia estatal de noticias kuwaití KUNA, el aeropuerto internacional del país ha sido uno de los objetivos de los misiles y los drones iraníes, que forzaron a suspender los vuelos por los graves daños materiales que causaron.

Antes de que Kuwait informara del ataque contra el aeropuerto y los daños en “varias misiones diplomáticas” de otros países que no identificó, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés), del que depende la región de Oriente Próximo, había asegurado en un comunicado que Teherán había lanzado “varios misiles balísticos”, pero que ninguno logró alcanzar sus objetivos.