Ya no hay espejismo que valga a los rusos. Si Vladímir Putin quería aparentar un conato de potencia regional lejos de los azares de la guerra, organizando su propio foro económico 'estilo Davos' e invitando a aquellos delegados internacionales dispuestos a seguirle el juego, los ucranianos se han otorgado a sí mismos la misión de aguarles la fiesta. La noche del martes al miércoles, un enjambre de drones ucranianos atacó las ciudades de Moscú y San Petersburgo, donde hoy se celebraba la inauguración del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF). Al menos alguno de los más de 350 drones logró impactar en sus objetivos, la terminal petrolera de San Petersburgo y el puerto de Kronstadt, según las Fuerzas de Sistemas No Tripulados del Ejército ucraniano. Imágenes distribuidas en redes sociales por los propios rusos recogen el ruido de varias explosiones y muestran gruesas columnas de humo negro sobre las características cúpulas doradas de la ciudad, fruto del incendio en la terminal petrolera. El gobernador ruso de la ciudad, Alexander Beglov, declaró que "diversas" infraestructuras resultaron dañadas, pero sin víctimas mortales. "Se alcanzaron instalaciones importantes en territorio ruso", escribió el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en X. La distancia hace tiempo que dejó de ser un problema: la terminal de San Petersburgo se levanta a 1.100 kilómetros de la frontera ucraniana. Zelenski añadió que en la lista de objetivos "alcanzados" estaba la base militar de Kronstad, al oeste de San Petersburgo, y una empresa dedicada a la producción de componentes para armamento de precisión, Michurinsky Progress, en la región de Tambov. Pero más importantes son los kilómetros que separan la terminal atacada del centro de convenciones Expoforum, donde tiene lugar el SPIEF: apenas 17. El ataque se produce justo el día en el que se esperaba la llegada de unos 20.000 invitados de 130 países que participan en el SPIEF. En la Rusia de antes de la invasión de Ucrania, este evento anual de tres días era la principal cita para atraer inversores y empresas occidentales. Desde entonces, se ha convertido en un aparato propagandístico ruso para intentar demostrar al mundo que las sanciones occidentales no le han convertido en un paria. Este año, se esperaba la intervención del propio Putin. Ávidos de romper la ilusión de seguridad que el Kremlin vende al ruso promedio en medio de la invasión, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) defendió que, mientras el Foro Económico se celebra bajo el lema "Diálogo pragmático: el camino hacia un futuro estable", Rusia demuestra su "falta de voluntad para entablar cualquier diálogo pragmático relativo al fin de la guerra contra Ucrania". Esta semana, Moscú lanzó una batería de misiles y drones contra varias ciudades ucranianas, especialmente Kiev, que dejaron al menos 23 muertos civiles en el país, incluidos dos niños. Aunque atacar San Petersburgo el mismo día en el que Putin inaugura uno de sus foros estrella está cargado de simbolismo, no es la primera vez que Ucrania logra objetivos a tan larga distancia y contra la misma terminal. La terminal petrolera, situada en el Golfo de Finlandia, en el Gran Puerto de San Petersburgo, es una de las mayores instalaciones de almacenamiento y exportación de combustible de Rusia, por lo que es un goloso objetivo para Kiev, en medio de su campaña para bloquear la producción y venta de petróleo y gas. En enero de 2024, un dron ucraniano fue derribado sobre la misma terminal, provocando un incendio, y en septiembre de 2025, las fuerzas ucranianas atacaron Primorsk, el mayor puerto de carga de petróleo de Rusia en el Mar Báltico, a 100 kilómetros de San Petersburgo, obligando a la instalación a suspender sus operaciones. Durante el discurso del foro del año pasado, Putin proclamó que "toda Ucrania" pertenecía a Rusia. Este 3 de junio, el SBU defendió que este ataque es una señal de lo que está por venir: "Le espera [a Rusia] un 'futuro estable' en forma de incendios regulares en refinerías, depósitos de petróleo y terminales, a través de los cuales el Kremlin gana petrodólares para financiar su agresión. Cuanto más tiempo elija Rusia la guerra en lugar de la paz, más frecuentemente arderán las instalaciones que la sostienen". Ya no hay espejismo que valga a los rusos. Si Vladímir Putin quería aparentar un conato de potencia regional lejos de los azares de la guerra, organizando su propio foro económico 'estilo Davos' e invitando a aquellos delegados internacionales dispuestos a seguirle el juego, los ucranianos se han otorgado a sí mismos la misión de aguarles la fiesta. La noche del martes al miércoles, un enjambre de drones ucranianos atacó las ciudades de Moscú y San Petersburgo, donde hoy se celebraba la inauguración del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF).
El fin de la "vida tranquila" en Rusia: Ucrania ataca con drones San Petersburgo durante el 'Foro de Davos' de Putin
Hace tiempo que la distancia dejó de ser un problema para los drones ucranianos. La terminal de San Petersburgo atacada está a 1.100 kilómetros de la frontera ucraniana. Pero más importantes son los 17 km que separan el ataque de la convención











