Las víctimas, de 10 y 11 años, aseguran que los acusados les realizaron tocamientos bajo el agua.Dos menores de 14 y 13 años agredieron sexualmente el pasado domingo por la tarde a tres niñas de 10 y 11 años mientras se bañaban en una de las piscinas del centro municipal de Palomeras, situada en la calle Travesía de Arganda del distrito madrileño de Puente de Vallecas. Los hechos ocurrieron sobre las 19 horas, cuando la Policía Municipal acudió a las instalaciones tras ser alertados de un supuesto caso de agresión sexual.El incidente ocurrió en el momento del desalojo de las instalaciones antes de su cierre, cuando las tres menores se encontraban en la piscina y dos adolescentes se dirigieron hacia ellas manteniendo una actitud de acoso, tal y como informa El Mundo. Según el testimonio de las menores, los jóvenes continuaron con su conducta, realizando presuntos tocamientos bajo el agua. Las niñas alertaron de lo sucedido y la madre de una de ellas intervino rápidamente y avisó al personal de la piscina, que activó el protocolo correspondiente para estos casos.Los agentes municipales han informado de la detención del menor de 14 años como presunto autor de un delito de agresión sexual, mientras que el de 13 fue entregado a sus padres al ser penalmente inimputable. El caso está ahora en manos del Grupo de Menores (Grume) de la Policía Nacional.Conocidos en el barrio por incidentes previosLas familias de las tres menores acudieron horas después a comisaría para formalizar la denuncia. Los dos menores implicados son conocidos en el barrio por incidentes previos, a tenor de los agentes. Fuentes próximas a la investigación explican que la policía recabó en el lugar los primeros testimonios y trataron de esclarecer la participación exacta de cada uno de los menores. La rápida actuación del personal de la piscina y de la Policía Municipal permitió evitar que los sospechosos abandonaran las instalaciones antes de ser identificados.Dicha intervención provocó un alboroto entre los usuarios que a esa hora abandonaban el recinto tras la jornada de baño. Varias personas presenciaron el momento en el que las niñas denunciaron lo ocurrido y relataron escenas de nerviosismo y tensión entre familiares y bañistas. "Se armó un gran alboroto. Las niñas empezaron a gritar y los chicos no paraban de molestarlas", señaló un usuario habitual de la instalación.Otro vecino destacó la actuación del personal municipal, aunque lamentó que durante el verano se repitan problemas de convivencia protagonizados por grupos de adolescentes en algunas piscinas públicas del distrito.