El Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) encaró su tradicional encuentro anual partiendo de una premisa que ya resulta inevitable: la geopolítica para entender los negocios y la política argentina. Los nuevos ataques en Ucrania, el cruce entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu por Medio Oriente, el rearme europeo y los coletazos de la transición del orden global se mezclaron con charlas sobre inflación y tasas de interés en los pasillos del Centro de Convenciones de Buenos Aires, donde circularon empresarios, ejecutivos financieros y funcionarios. "Vivimos en un mundo incierto y peligroso", resumió Pelayo Castro, director para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, en una de las definiciones que atravesó la jornada. Casualmente, la frase remitió a la del politólogo Juan Gabriel Tokatlián, quien desde hace años viene planteando que esa "peligrosidad" está marcada, en parte, por el rearme y un sistema multilateral que no da respuestas suficientes. Pero las referencias a la previsibilidad y al respeto por las reglas, temas recurrentes entre los disertantes locales e internacionales, también dejaron expuesto un debate menos visible dentro del oficialismo. Mientras el "Papa nuclear" e invitado especial, Rafael Grossi, defendía la necesidad de fortalecer un sistema multilateral "funcional, operativo y moderno" para hacer frente al "retorno de las guerras interestatales", dirigentes libertarios reconocían cierta incomodidad con una eventual llegada del diplomático argentino multilateralista a la secretaría general de las Naciones Unidas, el máximo cargo diplomático a nivel global.