Hace casi dos años se la conoce como “la novia de Benjamín Vicuña”, la mujer de sonrisa misteriosa que recorre las alfombras rojas a su lado e hipnotiza con looks de alto impacto y también la que sin prisa pero sin pausa se convirtió en el refugio y apoyo incondicional del actor. Pero de ella, estrictamente, es poco lo que se sabe. Por eso hoy, por primera vez, Anita Espasandin (42) se anima a dejar de lado su perfil bajo para protagonizar una producción exclusiva con ¡HOLA! Argentina y contar en primera persona su historia. “Es difícil encontrar el equilibrio. Si salgo en fotos pueden pensar que soy una desubicada y si no lo hago, que me creo mil. Está bueno tener esta oportunidad de poder contar yo misma quién soy”, dice Anita. Su mirada de la vida y del amor, los sueños cumplidos y los dolores que la forjaron merecen ser leídos.Anita nació y se crio en Villa Devoto, estudió Administración de Empresas e hizo un máster en Finanzas. En febrero pasado dejó los números de lado y, asociada con sus hermanas, abrió Espacio RAS, un centro de bienestar integral

Pilar Bustelo¿QUIÉN ES ESA CHICA?–¿Cuál es tu historia?–Nací y crecí en Devoto, en una familia muy unida, con muy lindos valores, donde somos cinco hermanos, todos muy distintos: hay un arquitecto, un profesor de Educación Física, una nutricionista, una experta en marketing, una diseñadora de indumentaria y yo, que soy administradora de Empresas e hice un máster en Finanzas. En casa hubo siempre un concepto lindo de familia inculcado por mis padres. Papá murió hace diecisiete años, era un superhéroe para todos y cuando nos dejó quedamos diciendo: ‘¿Y ahora qué hacemos?’. Pero ahí apareció fuerte la figura de mamá, tan buena, tan cariñosa y educada. Siempre tiene la palabra justa, algo que ojalá el día de mañana mis hijos puedan ver en mí. Papá era arquitecto, tuvo una empresa constructora muy buena, pero la realidad es que empezó a trabajar cuando tenía apenas 9 años repartiendo fiambres porque no tenían plata. [Se emociona, llora y pide disculpas]. Siguiendo su ejemplo, de buscar el propio camino, hace unos meses me animé y cambié el ámbito de los números por el de emprendedora de bienestar.“Es difícil encontrar el equilibrio. Si salgo en fotos pueden pensar ‘qué desubicada’ y si no lo hago, que me creo mil. Está bueno tener esta oportunidad de poder ser yo quien cuenta mi historia”, dice