Si en noches pasadas se le dificultó dormir por el calor, en junio las temperaturas subirán de entre 0.5 y 3 grados Celsius, según la perspectiva climática mensual del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh). Ese es uno de los efectos más inmediatos para la población, pero el aumento de las temperaturas también tendrá repercusiones en el agro, la generación eléctrica y otros sectores.
El aumento se percibirá en todo el país, aunque en distinta intensidad. Las temperaturas más altas se esperan en Petén, el Caribe, los valles de Oriente, la boca costa y el área del Pacífico.
La previsión es consecuencia del fenómeno El Niño, cuya probabilidad de ocurrencia es del 98%, según el Insivumeh. En Guatemala y el resto de Centroamérica sus efectos se reflejarán en disminución de las lluvias y aumento de las temperaturas.
El fenómeno tendrá una intensidad fuerte a muy fuerte y sus efectos posiblemente se extenderán hasta el 2027, de acuerdo con Alex Guerra, director general del Instituto de Cambio Climático (ICC).
Un escenario similar se vivió en el 2024, considerado el año más caluroso que se haya registrado que superó el límite de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París. El Niño contribuyó a ese comportamiento. Ante el pronóstico de un fenómeno más intenso, ese escenario podría superarse y no se descarta la posibilidad de alcanzar temperaturas récord, según Raquel Sigüenza, representante de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).











