Andrea Bajani señala lo político de las famlias y cuenta una escena que lo soprendió en Buenos Aires. (Elena Martiěn )Al comienzo de la charla Andrea Bajani habla de la intensidad argentina, de la intensidad política que ha visto en su visita. Y un poco se lamenta de no vivirla, también. Pero no es que Bajani no sepa de intensidad. El año pasado, el escritor publicó El aniversario, una novela que sacudió su país porque pega en el centro de una institución sagrada: la familia. ¡La familia italiana! El escritor se mete sin vueltas con la dominación de un padre que digita cada movimiento de la madre primero y de los hijos después, hasta la asfixia. Al punto que para no enojarlo, para no hacer, ruido, para no despertarlo, en una escena ineludible, la mamá le lava los dientes al nene con agua del inodoro. Sí, así.Tiene los sentidos alerta con el machismo Andrea Bajani. Al punto que enseguida contará algo que le pasó en su visita a Buenos Aires, a mediados de abril:PUBLICIDAD“En un restaurante, tenía al lado una pareja, un hombre y una mujer, creo que estadounidenses. La manera en la que el hombre hablaba a la mujer para mí era insoportable, doloroso, porque la trataba como a un animal. Y en un momento llegó el camarero y le preguntó a ella: ‘¿Quiere comer más carne?’ Ella dijo: ‘No, estoy llena’”. Y él dijo: ‘Sí, va a comer’. Y el camarero trajo la carne y ella... la comió. Él estaba ahí, ella aquí, comiendo lo que no quería comer. Y después él le dijo: ‘¿Ves que querías comerlo, no?’ Cuando me levanté y vi que ella tenía el pie de él, desnudo, en la mano. Sin zapatos, sin calcetines, una cosa horrible".'El aniversario', la cruda violencia en el libro de Andrea Bajani. (Anagrama)-Eso podía estar en tu libro perfectamente.-Y todos habrían dicho: “Mamma mia, esto, ¿esto quién lo imagina?" Pero me bastó sentarme a las nueve y media de la noche en un restaurante elegante de Buenos Aires.PUBLICIDAD¿El aniversario es otra novela de hombres violentos y mujeres violentadas? Sí y no. Acá hay dos cosas que la distinguen. Por un lado, el que narra, y también es violentado, es un hijo varón, heterosexual, europeo, blanco, etc. Que termina siendo un hombre de treinta años que sufre espamos intestinales y se arranca los pelos de la barba en plena mesa familiar de la angustia con que vive. No es la víctima habitual, convengamos, y algo de lo que la novela señala -no es que lo diga directamente, pero se lee- es que en la realidad también los varones heterosexuales, blancos, etc son cacheteados por el machismo.Pero, además, ese hijo acusa la importencia de la madre. Que desaparece, se borra a sí misma como forma de soportar esa vida. Y, en el camino, deja deprotegidos a los chicos. Es duro de tragar eso: la madre es víctima, claro. Pero también es adulta y si no logra hacer nada, los chicos van a sufrir.PUBLICIDADEntonces, finalmente, ya adulto, el hijo va a tomar una decisión drástica y extraña al modo de ser italiano. Eso le van a señalar. Eso, tal vez, hizo que esta novela, la número 11 que publica, haya llamado tanto la atención y le haya deparado el premio Strega, que el define como “el San Remo de la literatura”.La familia puede ser una prisión, dice Bajani, que trabaja sobre la violencia y la opresión. (Imagen Ilustrativa Infobae)Bajani nació en Roma en 1975 y, como la familia del personaje, su familia se mudó a un lugar pequeño en su infancia. Y, como el personaje, ahora vive y da clases en los Estados Unidos. PUBLICIDAD-Te cansaste de decir que esta no es una obra autobiográfica, aunque por algunos elementos parezca. Entonces: ¿cómo aparece esta idea?-Yo enseño en la Universidad en Estados Unidos. Y doy un curso de Escritura Creativa que se llama “Escribir las familias”. Los estudiantes son siempre muy intensos y quieren contar historias dolorosas de familia. Con la idea de que el dolor en la familia es un destino. También en Estados Unidos, que no es un país católico como Italia, parece que ese destino de dolor es algo que tienes que aceptar. Y todas las historias, todas, de mis estudiantes funcionan como si estuvieran encerrados dentro de un laberinto y ni siquiera quisieran salir. Entonces la historia comenzó así. Escribiendo algo para los estudiantes. PUBLICIDAD-¿Algo como qué? -Como la idea de que si hay una puerta, la puerta puede ser abierta hacia el exterior.-Parece más terapia que literatura.-Mis cursos son muy apreciados por eso, porque las personas piensan: “Ah, hago un curso de escritura, pero es también una terapia”. -Dos por uno.-Y vi que lo que estaba escribiendo era la historia de millones de familias italianas. Enseguida sentí que en Italia la puerta de la familia siempre está cerrada porque existe la idea -existe la frase- de que los trapos sucios se lavan en casa. Y la violencia -que no es solo el dolor, es violencia- que existe en millones de familias, no es solo una violencia de las familias sino que es una violencia política. Y está unida con lo de las puertas cerradas. Un varón en Italia aún puede gritar dentro de una casa, pero puede gritar también en un lugar de trabajo. Gritar y amenazar. Y esto es considerado normal. PUBLICIDAD-¿Sí?-Los vecinos de la casa no tienen derecho de golpear la puerta porque la familia sigue siendo la primera institución total que Italia tiene. En Italia la familia viene antes que el Estado, mucho antes. La ley de la familia viene mucho antes que la ley del Estado. Pero esta idea de esta familia es una idea política. Que ha sido elegida, reforzada en todas las familias. PUBLICIDAD-¿De qué modo?-Recuerdo una vez, estaba en una casa de vacaciones y desde otro departamento se oían los gritos de un hombre, que arrojaba objetos, y una mujer que lloraba. A la mañana fui a la vecina y le dije: “¿Pero qué sucede?”. Y la vecina me dijo: “Mientras no veamos sangre debajo de la puerta, no debemos decir nada”.PUBLICIDADComo su personaje, ahora Andrea Bajani vive en los Estados Unidos. ( EFE/Alejandro García)
“Mientras no veamos sangre bajo la puerta, no debemos decir nada”: el escritor italiano que se atrevió a enfrentar la violencia de las familias
Andrea Bajani apuntó contra una institución fundamental en su novela “El aniversario”, donde una víctima del maltrato es un varón heterosexual, blanco y europeo














