Actualizado Martes,

junio

23:49El Raulismo aparece en la campa�a. El Raulismo frente al Florentinismo. De Enrique Riquelme sabe pocas cosas el socio, porque ni un marat�n medi�tico de dos semanas da para tanto. De quien lo sabe todo, en cambio, es de Ra�l Gonz�lez, un futbolista que era la representaci�n en carne y hueso de las caracter�sticas que definen, o quiz�s defin�an, al Madrid: ambici�n, victoria y discreci�n.Ra�l cohabit� con Florentino P�rez, pero jam�s conect�. La falta de sinton�a era rec�proca, escenificada en dos salidas casi de inc�gnito, como jugador y recientemente como entrenador del Castilla, donde estuvo seis a�os a la espera de una puerta que nunca se abri�. Para FP, Ra�l no era ZZ. Para Riquelme es un joker.Si el aspirante gana las elecciones, el pr�ximo domingo, Ra�l ser� el director deportivo del Madrid, no el entrenador. Cuando se despidi� de los socios, al dejar el banquillo del filial, dijo que quer�a proseguir fuera del club su carrera como t�cnico para, posiblemente, regresar en el futuro. La realidad es que no lo hizo, pese a tener algunos ofrecimientos. Entre ellos, el del Schalke, donde jug� tras marcharse del Bernab�u, que estaba en la segunda divisi�n alemana. Ese salto de riesgo le ha impedido un contraste necesario para el mercado de los grandes banquillos, no s�lo en el club de su vida. En el d�a despu�s, fue conservador.Ahora, a sus 48 a�os, lo da al comprometerse con Riquelme, que acaba de aparecer en el panorama madridista. El hecho escenifica por primera vez el distanciamiento que siempre tuvo con Florentino. El movimiento tiene algo de venganza, de causa pendiente.El Castilla, la baza que no funcion�Los seis a�os al frente del Castilla, r�cord para un entrenador del filial, �nicamente se justificaban por tratarse de la puerta trasera del primer equipo. Florentino se la abri� a Zinedine Zidane o a Santiago Solari, pero nunca pens� en hacerlo con Ra�l. El deterioro final del equipo en los �ltimos d�as de Carlo Ancelotti y la elecci�n de Xabi Alonso precipitaron su decisi�n de abandonar el cargo, despu�s de haber ganado una Youth League, la Champions de los j�venes, pero no haber conseguido el ascenso a Segunda en dos promociones. La ca�da ante el Eldense fue la mayor decepci�n.Riquelme acierta cuando dice que Ra�l tiene el club en la cabeza. La direcci�n deportiva no es, pues, una funci�n para la que no se encuentre capacitado. Defensor de la cantera, su llegada supondr�a una reactivaci�n de una parte del club que parece desconectada del primer equipo, pese a las incorporaciones realizadas en esta �ltima etapa por �lvaro Arbeloa, especialmente Thiago Pitarch. Antes, Xabi Alonso dio protagonismo a Gonzalo, un jugador construido por Ra�l en el Castilla, al que ayud� a modificar su juego para pasar de la banda al �rea.Al trabajo de Ra�l no le acompa�� el objetivo del ascenso, como tampoco a otros anteriores como Zidane, pero los jugadores que estuvieron a su cargo y tuvieron que dejar el club blanco hablaban bien del que hab�a sido su entrenador.Ra�l Gonz�lez en un partido con el Real Madrid Castilla en ValdebebasALBERTO NEVADOLa cantera del Madrid tiene los medios, con una ciudad deportiva, en Valdebebas, sin comparaci�n en Espa�a y pr�cticamente en Europa, pero no tiene la mirada necesaria desde la c�pula del club. En la actualidad la dirige Manu Fern�ndez, hijo de un hist�rico gerente del club. Con Ra�l es seguro que esa mirada ser�a diferente. Pero una direcci�n deportiva implica m�s cosas, como el conocimiento del mercado internacional y la capacidad de estructurar un equipo de trabajo.A la espera de los fichajes que pueda anunciar Riquelme en los siguientes d�as de campa�a, el de Ra�l es importante por el v�nculo emocional con los socios que no se ha roto a pesar de su salida, y porque apunta a un vaci� en la gesti�n de Florentino, con direcciones deportivas de escasa trascendencia, pr�cticamente testimoniales.�Los 740 partidos, las 16 temporadas en el Madrid o los m�s de 300 goles� a los que se ha referido Riquelme para glosar su fichaje, no son lo que m�s importa a los socios. Es c�mo hizo todo eso. Es el Raulismo frente al Florentinismo.