La avenida 6 de Diciembre, desde el hipercentro de Quito hasta El Inca, se ha convertido en un blanco fácil de la delincuencia. Dos recientes robos conmocionaron a la comunidad que reside en los barrios a la redonda, debido a la agresividad de los hechos y las secuelas que han dejado.Operación militar en Babahoyo captura a peligroso delincuente de Los LobosEl pasado fin de semana, en un ataque armado a dos establecimientos comerciales hubo varios heridos y dos muertos, entre ellos, un joven trabajador de un supermercado ubicado en la 6 de Diciembre y avenida El Inca.Ataques armados y robos en farmacia y supermercadoTodo comenzó la madrugada del sábado 30 de mayo, cuando un individuo ingresó a una farmacia, hirió de bala a la cajera y escapó con dinero en efectivo. PublicidadAgentes de la Policía Nacional lo siguieron y este respondió con varios disparos que lastimaron a los uniformados, pero las fuerzas del orden fueron más rápidas y eliminaron al sospechoso.Mientras tanto, la noche del domingo fue dramática en El Inca. Tres sujetos ingresaron a un supermercado reconocido y, según las investigaciones de la Policía, sustrajeron $ 200 de una caja registradora.Sin embargo, ese monto le costó la vida a David V., ciudadano quiteño que habría sido llevado bajo amenazas y a la fuerza hasta el sector de la caja fuerte del local y, posteriormente, los antisociales le dispararon.PublicidadPublicidadMedicina Legal y el eje investigativo de la Policía se mantienen atando cabos, incluso ofrecieron una recompensa para quienes denuncien a los causantes de este incidente que enlutó a una familia entera.El temor se apodera de los vecinos y comerciantesNo obstante, luego vienen las secuelas. El temor de los transeúntes por caminar en las veredas, la zozobra entre los comerciantes y la vigilia de muchos propietarios de casas y negocios, quienes se asoman a las ventanas o a las puertas como cámaras de videovigilancia.Publicidad“Antes de que pase el asesinato ya era terrible. Ahora con esto es peor. Hay robos por lo menos cada dos días, a partir de las seis de la tarde se vuelve tierra de nadie, no hay gente, la gente se esconde. Uno viene con miedo y cierra con miedo. Trabajamos hasta las 19:30 y salimos con el temor de no regresar a las casas", contó Christian Chicaiza, encargado de una carnicería del sector.Muchos concuerdan en lo mismo. “El barrio ya era peligroso, solo aumentó el miedo por los últimos acontecimientos” fueron las palabras iniciales de una señora propietaria de una panadería.Policía atribuye últimos robos en el norte de Quito a delincuencia comúnElla declaró trabajar con temor. Constantemente debe ponerse alerta ante los clientes que entran para evitar ser víctima de estos asaltos.“Ahora sí, con lo que pasó aquí al frente nomás ya da miedo. Ahora cierro un poco más temprano, porque en la noche es más peligroso", comentó la mujer que prefirió no identificarse.PublicidadModalidades de robo y el clamor ciudadanoEn la zona confluyen varios giros de negocio. Fruteros ambulantes, panaderías, locales de repuestos de carros, supermercados, entidades bancarias, institutos educativos y restaurantes reciben a una gran cantidad de gente que camina por las aceras siempre mirando a todos lados.A escasos pasos de dicha panadería estaba una tienda de celulares. Su dueño y la trabajadora no quisieron identificarse, pero ella describió la percepción de inseguridad que sienten, sobre todo cuando también han sido víctimas de robos.“Hace aproximadamente un mes nos robaron tres celulares, dos de gama alta y uno de gama media. Vino una pareja con un bebé en brazos, la señora me llevó a ver unos arreglos y el señor se quedó, supuestamente, hablando por teléfono. En ese ratito se saltó la vitrina y se llevó los celulares", manifestó.Esta modalidad de robo la habían implementado en varios locales, según lo conversado con la víctima, puesto que al poner en aviso a los demás comerciantes, ellos le habían comentado que los presuntos asaltantes recorren con dos bebés pequeños y dos personas más que les sirven de cómplices.“Uno al momento de salir, sea en el día o en la noche, sale con miedo. A mí me robaron a las 14:00, entonces uno no puede estar seguro nunca. A veces me toca ir a comprar acá en El Inca e incluso allá voy con temor. Yo temo por mi seguridad", contó la chica.Los ciudadanos pidieron más presencia policial, patrullajes y visitas a los locales comerciales, puesto que aducen un abandono por las autoridades y eso es aprovechado por los delincuentes que han tomado como base dichos barrios. (I)