Las proyecciones que anticipan una inflación cercana al 2,1% en mayo y al 2% en junio abrieron un debate sobre si la desaceleración responde a una mejora estructural de la economía o a factores coyunturales. Para el economista Pablo Ferrari, es necesario analizar estos números con cautela y considerar las limitaciones metodológicas de las mediciones actuales.
En primer lugar, Ferrari recordó que las estimaciones se realizan sobre una canasta que considera desactualizada. "Estas mediciones, estas estimaciones están hechas sobre la base de la canasta 2004-2005", señaló, al tiempo que destacó que aún persisten cuestionamientos sobre la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según el especialista, "puede ser que ocurra efectivamente una baja transitoria de la inflación en junio", aunque advirtió que no debe interpretarse como una tendencia consolidada. En ese sentido, remarcó que factores como las modificaciones en los precios de la energía y los conflictos internacionales pueden alterar rápidamente cualquier proyección.
Una baja de precios con componentes estacionales
Para Ferrari, una eventual desaceleración inflacionaria tendría más relación con cuestiones estacionales que con un cambio profundo en la dinámica económica. "No hay que guiarse ni por una suba, ni por una baja de un mes", afirmó.











