WASHINGTON.– El presidente Donald Trump reforzó su control sobre la comunidad de inteligencia estadounidense al designar a un aliado de su máxima confianza, sin experiencia en el sector, al frente de la Inteligencia Nacional. El elegido fue William Pulte, de 38 años, actual director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (Federal Housing Finance Agency, FHFA), como jefe interino de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), organismo que coordina las agencias de inteligencia del país. Trump optó así por un colaborador cercano y donante de su entorno político, que desempeñó un papel destacado el año pasado al impulsar denuncias por presunto fraude hipotecario contra varios adversarios políticos del mandatario.Pulte reemplazará a Tulsi Gabbard, quien renunció en mayo alegando oficialmente motivos familiares, pero en abierta disidencia con el presidente en la guerra contra Irán. La anterior directora de Inteligencia,Tulsi GabbardANDREW CABALLERO-REYNOLDS - AFPSegún Trump, Pulte posee una “profunda experiencia en la gestión de los asuntos más delicados de Estados Unidos, en la protección de la seguridad y la solidez de los mercados, y en la supervisión de más de 10 billones de dólares en Fannie Mae y Freddie Mac”, los gigantes públicos del sector hipotecario e inmobiliario estadounidense. El mandatario también anunció que Pulte mantendrá simultáneamente sus cargos como director de la FHFA y presidente de Fannie Mae y Freddie Mac, concentrando así una amplia cuota de poder en distintas áreas de la administración. La designación ha sido considerada inusual por varios motivos. Pulte, que anteriormente dirigió una empresa constructora y una firma de capital privado, carece de experiencia de alto nivel en seguridad nacional, fuerzas armadas o inteligencia. Además, Trump dejó entrever que pretende mantenerlo como jefe interino, consciente de las dificultades que tendría para obtener la confirmación definitiva del Senado para ocupar el cargo de director nacional de Inteligencia. La decisión fue recibida con escepticismo incluso dentro del Partido Republicano. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, afirmó que “no necesitamos un director de Inteligencia Nacional convertido en un arma política; necesitamos profesionales en ese puesto”. William Pulte habla con la prensa en la Casa BlancaMark Schiefelbein - APPor su parte, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, calificó a Pulte de “un sicario partidista sin experiencia en inteligencia”. Durante su gestión en la FHFA, Pulte promovió acusaciones de fraude hipotecario contra varios críticos de Trump, aunque sin resultados concretos. Entre los señalados figuraban Lisa Cook, integrante de la Reserva Federal; el senador demócrata Adam Schiff; el excongresista demócrata Eric Swalwell; y la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James.En teoría, el director de inteligencia nacional, cargo creado tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, es uno de los puestos más poderosos del gabinete, responsable de coordinar el trabajo de la CIA y de numerosas agencias. Sin embargo, según han declarado sus asesores, Trump nunca lo ha considerado un cargo importante, y durante su primer mandato, creyó que el personal de esa oficina filtraba información sobre él.Pulte es en una figura controvertida dentro de la administración. A lo largo de 2025, mientras dirigía la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, utilizó las redes sociales para acusar a algunos de los que Trump consideraba sus enemigos de cometer fraude hipotecario. Sus tácticas enfurecieron y frustraron a funcionarios de la Casa Blanca, así como a fiscales y altos cargos del Departamento de Justicia.El nombramiento de Pulte coincide con la asignación de un cargo como funcionario especial del gobierno al frente de un grupo de trabajo sobre “transparencia” al periodista John Solomon, un hombre de confianza de Trump, que criticó duramente parte de la investigación sobre la posible conspiración de la campaña de Trump de 2016 con Rusia.También días atrás los propios senadores republicanos condenaron el plan de Trump de crear un fondo de “instrumentalización” de 1800 millones de dólares, financiado con fondos públicos, para resolver su propia demanda contra el gobierno por la filtración de sus declaraciones de impuestos durante su primer mandato. El lunes, la administración dio señales de que daba marcha atrás en ese plan.Agencia ANSA y The New York Times