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Las Naciones Unidas presentaron el miércoles su Informe Anual de Resultados 2025, un documento de 86 páginas que constituye la radiografía más completa y reciente sobre el Perú real. No el del crecimiento del PBI ni el del boom exportador: el del niño con anemia, el del trabajador informal, el del agricultor que no llega al mercado. Y llega en el momento más oportuno: a días de que los peruanos definan quién gobernará el país los próximos cinco años.

El diagnóstico es contundente. El Perú creció 3,3% en 2025, batió su récord histórico de exportaciones con US$90.082 millones y atrajo inversión privada a un ritmo del 10%. Sin embargo, esa prosperidad macroeconómica convive con una pobreza que no cede, una violencia que se dispara y una malnutrición infantil que avergüenza. Son datos que cualquier candidato a la presidencia tendrá que asumir como punto de partida.

La pobreza monetaria afecta el miércoles a 9,4 millones de peruanos —cerca de 3 de cada 10 ciudadanos— frente a los 6,6 millones registrados antes de la pandemia. En zonas rurales, el golpe es aún más brutal: 2 de cada 5 personas son pobres y casi 1 de cada 3 vive en situación de vulnerabilidad económica, al borde de caer en la pobreza ante cualquier crisis.