La Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) actualizó los topes de facturación que determinan las alícuotas del Impuesto sobre los Ingresos Brutos en la Ciudad de Buenos Aires. La medida, aprobada por la Legislatura porteña, apunta a evitar que la inflación genere un salto automático en la carga impositiva de empresas, comercios y prestadores de servicios.
El cambio busca corregir una distorsión habitual en contextos de alta inflación: cuando la facturación nominal sube por precios, pero no necesariamente por mayor actividad real, algunos contribuyentes pueden quedar alcanzados por alícuotas más elevadas. Con la actualización de los topes, la Ciudad procura que ese aumento nominal no se traduzca en una presión tributaria adicional.
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A partir del 1° de junio, el tope de facturación anual para actividades vinculadas a servicios públicos —gas, electricidad y agua—, restaurantes y hoteles, comunicaciones, servicios inmobiliarios y de alquiler, servicios sociales y de salud, enseñanza, administración pública y otros rubros pasa de $2.004.000.000 a $2.154.300.000.
En tanto, para los servicios de comercialización y reparaciones, el límite anual se eleva de $364.000.000 a $391.128.000. La actualización implica un alivio fiscal para contribuyentes que, de otro modo, podrían haber quedado encuadrados en una escala superior por el solo efecto de la inflación.













